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domingo, 23 de diciembre de 2012

Se necesita voluntario para hacerle ver al público la soberbia de Antanas Mockus

Una vez más dando lora... esta vez por la "paz"
Antanas Mockus ha tenido una vida sin duda envidiable: después de 18 años de carrera política, ha logrado mantener inexplicablemente ante la opinión pública la ficción de no ser un político, mucho menos un politiquero. 

Esto no es una hazaña de poca monta: ha dado todas las volteretas electorales posibles, empezando por renunciar en su primer período como alcalde, seguro de haber amasado suficiente capital político como para aspirar a la presidencia de la República y fracasar. El entonces archipopular Fiscal General de la Nación, Alfonso Valdivieso hizo la misma jugarreta, y terminó en la irrelevancia amortiguada por unos cuantos cargos de nombramiento. Mientras tanto, el intrépido Antanas "pidió perdón" públicamente y regresó a la alcaldía de Bogotá como si nada hubiera pasado.

Después de unos cuantos sinsabores electorales con diferentes franquicias políticas, inesperadamente logró embelesar nuevamente a la opinión pública con una nueva candidatura presidencial en el 2010, arropado en la bandera de un "Partido Verde", que de verde sólo tenía el hecho que los demás colores ya estaban copados en el espectro político. 
Antanas Mockus ha tenido una vida sin duda envidiable: después de 18 años de carrera política, ha logrado mantener inexplicablemente ante la opinión pública la ficción de no ser un político, mucho menos un politiquero. 
Afortunadamente, el peor enemigo de Antanas Mockus es él mismo. El entusiasmo inicial que despertó su mesiánica candidatura (googléese "Ola Verde") fue saboteado por el mismo Mockus con gaffetásticas intervenciones en los debates presidenciales (sin contar con su ya clásicas salidas por la tangente cuando se le hacen preguntas que no sabe responder), entre otras, proponiendo salarios de hambre para los médicos, una terriblemente vergonzosa alocución al final de la primera vuelta de las elecciones, y el hecho de vararse en absurdas disquisiciones como las de brindar o no mediante voluntarios el transporte a su electorado el día en que más escasea el transporte público. Todo porque "yo vine porque quise, a mí no me pagaron."

Cualquier partidario suyo podría justificar fácilmente el que no quisiera honrar el pacto de su partido al no apoyar a Enrique Peñalosa a la alcaldía de Bogotá en 2011, ya que le rechinaba el tener que"contaminarse" de uribismo; al fin y al cabo se retiró del Partido Verde. Lo que no tuvo ninguna justificación fue que no demoró mucho en buscarse otra franquicia política para aspirar él mismo una vez más a la alcaldía, compitiéndole directamente (y nuevamente) a Peñalosa. Y otro fracaso más en la lista.

Es claro que después de 18 años de carrera política, su ego se desarrolló. La explicación está en el cubrimiento que le ha hecho la prensa a lo largo de este tiempo, que por lo general ha sido favorable a mas no poder, nunca que se sepa ha tenido que afrontar la hostilidad de un entrevistador ni se ha visto envuelto en una historia que afecte negativamente su imagen, a pesar de sus antecedentes, que en el caso de otro político, hubieran sido explotados como traiciones e inconsistencias. Y por esto, siempre hay buena parte del público que lo tendrá en muy buena estima, a pesar de que los hechos estén delante de sus ojos.

Ahora, el ego insatisfecho de Mockus demanda atención y cubrimiento mediático; y que mejor forma de conseguirlo montándose en el bus del proceso de paz, ofreciendo "1000 horas de trabajo" a las farc, convirtiéndose en su asesor político. El "voluntario por la paz de Colombia" incluso ofrece arrastrar a algunos más en esta empresa, con su "kind pressure", o presión amigable.

Como decía el dueño de Konker, "¡Apúrele que estoy botao!"

Como si las farc tuvieran que tomar clases de soberbia de alguien más...


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lunes, 6 de febrero de 2012

Mesa cuadrada del equipo sipmac: inseguridad en Barranquilla

De forma intempestiva y ante tanta violencia desbordada en las grandes capitales latinoamericanas, y más importante aún, en mi propia ciudad, convoqué a la primera mesa cuadrada del equipo sipmac, donde cada miembro tendrá una sola oportunidad de aportar su visión particular sobre el tema (Única regla: evitar a toda costa el TL;DR):

A.S. Finch: Bueno, ahora lo que sucedió es que uno de nuestros ex presidentes, que tenía una especie de… así es, se puso un poco raro de la cabeza. Ya lo saben. Sólo un poco... tocado. Y bueno, él fue y cometió una estupidez: dejó que los paramilitares crecieran sin ser reprimidos... para terminar atacando a todo el país, incluyendo sus ciudades capitales.

Dr. sipmac: La disuasión es el arte de producir en la mente del enemigo... el temor a atacar. Lo que hay es estímulos para atacar: un sistema legal lleno de lagunas y ridículamente garantista. No sólo es posible, es esencial inculcar el miedo en todos, no sólo a los delincuentes, sino también a todos los colombianos que respiran, para poder recuperar la seguridad.

Agente P: es tan sencillo que es casi una perogrullada: se necesita más pie de fuerza y reformar el aparato de justicia y el código penal. Si por un legalismo tan idiota como una captura mal legalizada o por ser el sindicado “cabeza de familia”, sale este para la calle sin tener en cuenta su peligrosidad o contumacia, estamos listos. La plata del “Plan Colombia” se acabó, quítenle a los corruptos la que se robaron y facilito financiamos esta expansión de la ley y el orden.

El despalomado: ¿De que están hablando?

Marc Ipsula: es hora de traer la tecnología. Hay dispositivos que podrían suprimir las señales de celular e Internet en las cárceles, cortando así efectivamente la cadena de mando delincuencial que actualmente se origina en las cárceles. ¿Con qué se puede amenazar a alguien que ya está encerrado y sigue delinquiendo? El inconveniente de esta medida es que quienes viven alrededor de las cárceles también se quedarían sin celular e Internet. Pero por una minoría se están perjudicando gravemente los intereses de la mayoría.

Picornell: La desconfianza es madre de la seguridad, y no confío en ninguna de las soluciones planteadas en esta mesa cuadrada. Siempre queda lo que propusieron alguna vez en "El Siguiente Programa": humanizar el crimen. O como diría el excelso filósofo Antanas Mockus: "pun pun chá/pun pun chá/si vas a atracar/no vayas a matar"

Paul Maršić: Nosotros “la gente de bien” somos unos vergajos! Somos unos vergajos imprudentes, arrogantes y estúpidos. Y quienes justifican a los delincuentes son unos coñazos. Y los delincuentes son unos culos. A los coñazos no le gustan los vergajos, porque los coñazos son folladas por vergajos. Pero también los vergajos también se follan a los culos: culos que sólo quieren cagarse en todo. A los coños les gusta pensar que se puede tratar con los culos a su manera. Pero la única cosa que puede follar a un culo es un vergajo (con algo de pelotas). El problema con los vergajos es: joden demasiado o cuando no es apropiado - y se necesita un coñazo para mostrárselo. Pero a veces, los coños puede estar tan llenos de mierda que se ellos mismos se convierten en culos... porque el coño está a una pulgada y media de distancia del culo. No sé mucho acerca de este loco, loco mundo, pero sí sé esto: Si no vamos a joder a estos culos, vamos a tener nuestras vergas y coños todos cubiertos de mierda!

Rito Dávila: mientras deciden algo las autoridades, va a toca’ desempolvar el tema aquel que decía: “No, no me maten/déjenme goza’/mátenme si quieren/después del carnava’”.

April Camus: se levanta la sesión.
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miércoles, 25 de enero de 2012

El sofista II: La rueda vuelve a rodar y emprende su viaje cruel...

Mockus lleva al menos 20 años en la política, ha sido elegido al menos en dos ocasiones, ha sido candidato al senado y a la presidencia... y todavía no lo consideran político. Sólo un filósofo puede crearse semejante sofisma para que el público se trague semejante amague. La misma imagen pública de Mockus es un gran sofisma, porque ha estado en las mismas situaciones, tenido los mismos patinazos de los políticos que él mismo reprende, y sin embargo sigue milagrosamente inmaculado y apreciado.

Es increíble como las reglas que él, Antanas el gran pensador promulga, siempre terminan acomodándose tan convenientemente a sus fines políticos (y sin que nadie más lo note o se lo haga notar). Como ahora, cuando el "sapo" de Uribe desapareció como por encanto después de las elecciones, aquel que no podía tragar pues, y más ahora que posiblemente le toque algún ministerito de segunda al Partido Verde por cuenta del gobierno de Unidad Nacional. Sí, ese mismo, el del presidente que le dio una palera electoral por pasárselas el intrépido visionario en vicisitudes taradas tales como permitir o no a sus cuadros el recoger votantes en carro el día de las elecciones.

Quien creería que después del "no todo vale", Mockus pasaría al "que riquito contigo Juan Manuel". Cualquier persona con sentido común se daría cuenta que después de tan agria disputa con los verdes que lo acompañaron lealmente en su última vacaloca presidencial, estaba bien fuera de lugar amagar con un regreso. Pero Mockus prefiere seguir jugándoselas con su papel de filósofo estereotipado. Nada más le faltó decir al sofista: "con Gina Parody les traigo dos por el precio de uno!"


Quien no le daría un portazo a semejante veleta oportunista.
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miércoles, 29 de junio de 2011

Mockus el primer cibercaudillo colombiano

¿Qué no fue una decisión fácil lanzarse a la alcadía una vez más? ¿Qué Mockus tuvo que viajar a Lituania para encontrar una respuesta sobre ceder el paso y volverse irrelevante o aspirar una vez más? Definitivamente es sorprendente como El Espectador está dispuesto a llevarle el agua y todo lo que pida al rey de “la moral de situación”. Así que el hombre anda en búsqueda de una “franquicia política” para poder satisfacer sus apetitos de poder, mientras busca hacerle el quite a la ley. Y eso que “no todo vale”…
En Hora 20 dieron como un hecho el que Mockus será candidato a la alcaldía de Bogotá, lo que inmediatamente transformará la mal llamada “ola verde” en un movimiento personalista, exactamente lo que el cuasicandidato ha criticado como defecto de la democracia colombiana.
La misma “ola verde” dejará de serlo, porque de tanta incoherencia (excepto en una devoción casi idólatra a la figura del profesor intelectual), se transformó en un “masacote verde”… un Mockus. Valiente democracia en la que las primarias de facto son unas encuestas en la que máximo unas 5.000 personas de las que aún tienen línea telefónica terrestre, de la mano de la ambigüedad de los encuestadores van “forjando opinión” y decidiendo el destino de la ciudad.
Mockus se baja los pantalones una vez más… y sus incondicionales se lo celebran. Ninguno de ellos ni los periodistas tampoco ha hablado de caudillismo, oportunismo o culto a la personalidad. Todos ven uribismo por todos lados, pero debe ser que el mockusismo es algún tipo de caudillismo superior, un “caudillismo científico”.
Un partido político es más que unos tweets y una página en Facebook. Mockus, nuestro primer cibercaudillo, no necesita ser un visionario para saberlo. En el mundo de Antanas “no todo vale”, pero no deja de sorprender como las reglas siempre terminan favoreciendo sus aspiraciones de poder.
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domingo, 11 de abril de 2010

El Sofista

A pesar de la política no declarada de sipmacrants! de evitar al máximo el uso términos vulgares, procaces o soeces, se le advierte al público lector que en esta ocasión se hizo necesario. Mil disculpas por la incomodidad causada.
Por Paul Maršić

El colectivo autodenominado the sipmac ensemble procura mantenerse alejado de comentar la política latinoamericana en general, no por falta de agallas, sino por pura desesperación de ver como impera en ella cualquier cosa menos la racionalidad. Y justo ahora, cuando hay una vez más cantidades de personas en Colombia que nuevamente cree ver una nueva oportunidad de que la "razón por fin se imponga", decidí que era la hora de aguar la fiesta, muy al estilo de sipmacrants! (y en cadena con Tijera Press): en forma ecléctica e incoherente.

Durante los últimos estertores de la era Samper mi en aquel entonces jefe, en trance de condescender con sus subalternos vino a preguntarme por quien pensaba votar. Mi respuesta simplemente no le gustó; me intentó persuadir de apoyar la llamada "tercería", una coalición armada entre Carlos Lleras de la Fuente (también conocido como C. Ll de la F.), Alfonso Valdivieso, Noemí Sanín y Antanas Mockus, personajes de la vida nacional identificados como abanderados de las costumbres sanas en la política, incontaminados de clientelismo, nepotismo (?) y corrupción.

Bueno, esta era la versión que nos vendían en aquel entonces y que por cierto no han dejado de vendernos. En una de las pocas sutilezas diplomáticas que me han salido bien en mi vida logré dejar tranquilo a mi jefe a pesar de mantenerme en desacuerdo, y eso teniendo en cuenta que no supe transmitirle lo suficientemente bien con palabras la instintiva desconfianza que me transmitía ese colectivo pegado con babas: si ni siquiera en el puente de la batalla de Boyacá donde hicieron su lanzamiento oficial estaban de acuerdo con el nombre que querían ponerle al movimiento que creaban. Noemí, a los trompicones, quería imponer ante las cámaras el nombre de "Opción Vida". El movimiento terminó llamándose "Sí Colombia", o algo así.

A Noemí Sanín y a su opción vicepresidencial Antanas Mockus no les fue nada mal a pesar de quedar terceros, sacaron una votación sustancial. Y a pesar de dicha votación no hubo ninguna continiudad en el movimiento, con miras a las siguientes elecciones. Lo dicho: era un movimiento pegado con babas, lleno de personalismos y ambiciones, que supo venderle el mismo humo de la renovación a una parte del electorado que realmente puede votar con libertad y que desea un cambio. Eso no quiere decir que ninguno de ellos abandonara la vida pública. Al contrario, cada uno ha seguido calculando cual es su próximo paso en la carrera por la presidencia, o ha agarrado con todas sus fuerzas algún premio de consolación.

Y henos aquí, doce años después. Juan Manuel Santos por fin ve cómo por primera vez tiene la mayor opción de ganar la primera y única elección popular en la cual va a participar; al fin y al cabo es la que cuenta. Noemí Sanín, que va en su tercer intento, poco a poco percibe como su gran oportunidad de batearla de hit se convierte en su tercer strike. ¿Y Mockus? En parte apoyado por ese electorado independiente, las firmas encuestadoras, la prensa, y por qué no, la blogosfera, después de aliarse con Sergio Fajardo, se ha convertido en un serio contendor, con opción de pasar a la segunda vuelta, y ahí gracias al juego de las coaliciones ganar la presidencia.

Mockus cuenta adicionalmente con el deseo ferviente de mucha gente de que el 8 de Agosto de 2010 se escriba el punto final del libro del uribismo. La percepción sobre Mockus es la del pedagogo e INTELECTUAL (así, en mayúsculas), que con sus preclaras ideas convertirá a Colombia en la visión romántica que se tiene de las democracias europeas occidentales. Malas noticias para todos: la visión económica de Antanas es bastante fiscalista, y por qué no, neoliberal. Pero no lo suficiente como para saber atacar los problemas desde la raíz. Cualquiera me diría que nada más tendría que ver la gestión que hizo en Bogotá. Nuevamente entra el juego de la percepción. Fue Jaime Castro quien volvió a llenar las arcas de la ciudad con el muy impopular impuesto de valorización, y Peñalosa quien trajo las obras que realmente mejoraron la calidad de vida en la ciudad. Mockus: la pedagogía. No pise la cebra, la tarjetica, la hora zanahoria, el toque de queda para hombres y una gestión sobria y austera por lo demás, sin duda. Hay que retroceder un poco más la película para poder entender como enfoca el ex alcalde los asuntos económicos: la Universidad Nacional. No hay almuerzo gratis. No hay educación realmente gratuita. La universidad como ente económico debe cubrir al menos sus costos de funcionamiento. Eso no significa inmediatamente subir las matrículas de la educación pública, muy de los afectos de Mockus. Como siempre he dicho yo, si el estado recauda impuestos y no gasta en educación, ¿entonces para que recauda impuestos? Claro, en la práctica Usted y yo pagamos impuestos para sostener una frondosa burocracia la cual busca todas las oportunidades posibles para hacerse más costosa... e inamovible. Ése es el verdadero asunto que no quiso afrontar el ex rector y que en general ningún político se atreve a a afrontar.

Pero el conflicto armado que tantos años y tanto daño y tanta plata... sí claro, la posición de Mockus es digamos, de tintes uribistas: no al despeje. Por razones de principios; no ceder al chantaje porque implicaría volver a ceder una y otra vez. ¿A Ustedes como les suena eso? Tampoco cree en la autonomía universitaria, es decir, tal como la ve la izquierda de este país: un sitio donde las fuerzas constitucionalmente asignadas para proteger el orden y la seguridad no tienen entrada.

¿El talante de Mockus en su gestión pública? Le cedo el turno a Juan Sebastián López Salazar:
Los actos bochornosos que Mockus ha pretendido llamar pedagógicos: bajarse los pantalones en la Nacional, arrojar un vaso con agua a Serpa en la cara (el cual es gravísimo, le mojó el bigote y ese bigote es casi un símbolo patrio), orinarse en público en la Universidad de Manizales, agarrarse a golpes con un estudiante cuando él por el cargo que ocupaba y por la imagen pública que representa tenía que dar ejemplo. Esto no es pedagogía, es agresividad. Un temperamento inapropiado que lo lleva a injuriar a los demás por vías de hecho. Mockus como presidente y teniendo en cuenta los vecinos que tenemos, en un ataque de ira, podría no mostrar el culo, sino enviar un batallón, un avión, una bomba, qué sé yo?
Tampoco olvido como con disfraz de super héroe iba a los bares a decirle a la gente que se entrara. Para algunos será pedagogía, para mí, es abuso de autoridad, sobre pasa su poder y penetra la esfera de los derechos personales de los demás, como la libertad de movilidad y esto lo garantizan mis derechos, que precisamente fueron creados para defenderme del poder absoluto del Estado. A Mockus esto no le importa, él lo llama zanahorio, yo lo llamo abuso de autoridad, palabras más o menos autoritarismo.
Después de ocho años de salidas no muy dignas del fuero presidencial no es difícil que los electores de Mockus le perdonen y celebren estos pecadillos. Yo no. Si realmente se quiere empezar por "subir el estándar", no nos conformemos por menos entonces. El asunto del parkinson no ha sido mejor manejado tampoco. La prensa tuvo que preguntar por el temblor inexplicable de las manos del candidato en el debate, para que apenas hace un par de días el candidato anunciara que sufre del mal de Parkinson, convirtiendo así en chiste políticamente incorrecto el que cualquier candidato diga "No me temblará la mano para..."

En fin, ¿qué es lo que yo tengo para objetar? Primero, que la gente se la pasa de elección en elección buscando al candidato "prístino, incontaminado y novedoso". Ya sabemos como nos ha ido así, sobre la base de los personalismos, lo que me lleva a mi siguiente punto: Noemí Sanín, desde la administración Betancur hasta la actual, no ha dejado de viajar en carros oficiales. Bueno, no lo hizo durante el gobierno Pastrana, aunque ahora parece que sí están (¡por fin!) de paños y manteles. Valdivieso renunció a la Fiscalía General de la Nación, confiando ciegamente en unas encuestas en las que luego se desvaneció. Luego pasó por la humillación de llegar encorbatado un sábado a ofrecerle su apoyo a Pastrana, para que éste le recibiera en chaqueta de Tommy Hilfiger. En las últimas elecciones a senado, se quemó. C. Ll de la F. fue director de El Espectador, al parecer uno no muy querido. ¿Y Antanas? Este renunció a la alcaldía de Bogotá, para regresar de nuevo a ella pidiendo perdón y "arrepentido", ha tenido sus sinsabores electorales, pero no deja de ser tan oportunista como cualquier otro político. Lo que realmente no tolero de Mockus es que él se refugie tras de su imagen de INTELECTUAL para justificar no sólo sus payasadas y planteamientos cuando actúa como político sino sus debacles personales: nunca olvidaré como en una entrevista que le hicieron en la televisión nacional cómo tras una cortina de palabras abstrusas justificaba la infidelidad cometida a su flamante esposa de apenas un año. Ningún otro político puede confesar una cosa así ante la prensa y salir impune. Eso le califica como sofista.

Lo afirmado aquí puede ser googleado para ser corroborado, aunque confieso que inexplicablemente ha sido más difícil en esta ocasión.
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El Sofista

A pesar de la política no declarada de sipmacrants! de evitar al máximo el uso términos vulgares, procaces o soeces, se le advierte al público lector que en esta ocasión se hizo necesario. Mil disculpas por la incomodidad causada.

Por Paul Maršić

El colectivo autodenominado the sipmac ensemble procura mantenerse alejado de comentar la política latinoamericana en general, no por falta de agallas, sino por pura desesperación de ver como impera en ella cualquier cosa menos la racionalidad. Y justo ahora, cuando hay una vez más cantidades de personas en Colombia que nuevamente cree ver una nueva oportunidad de que la "razón por fin se imponga", decidí que era la hora de aguar la fiesta, muy al estilo de sipmacrants! (y en cadena con Tijera Press): en forma ecléctica e incoherente.

Durante los últimos estertores de la era Samper mi en aquel entonces jefe, en trance de condescender con sus subalternos vino a preguntarme por quien pensaba votar. Mi respuesta simplemente no le gustó; me intentó persuadir de apoyar la llamada "tercería", una coalición armada entre Carlos Lleras de la Fuente (también conocido como C. Ll de la F.), Alfonso Valdivieso, Noemí Sanín y Antanas Mockus, personajes de la vida nacional identificados como abanderados de las costumbres sanas en la política, incontaminados de clientelismo, nepotismo (?) y corrupción.

Bueno, esta era la versión que nos vendían en aquel entonces y que por cierto no han dejado de vendernos. En una de las pocas sutilezas diplomáticas que me han salido bien en mi vida logré dejar tranquilo a mi jefe a pesar de mantenerme en desacuerdo, y eso teniendo en cuenta que no supe transmitirle lo suficientemente bien con palabras la instintiva desconfianza que me transmitía ese colectivo pegado con babas: si ni siquiera en el puente de la batalla de Boyacá donde hicieron su lanzamiento oficial estaban de acuerdo con el nombre que querían ponerle al movimiento que creaban. Noemí, a los trompicones, quería imponer ante las cámaras el nombre de "Opción Vida". El movimiento terminó llamándose "Sí Colombia", o algo así.

A Noemí Sanín y a su opción vicepresidencial Antanas Mockus no les fue nada mal a pesar de quedar terceros, sacaron una votación sustancial. Y a pesar de dicha votación no hubo ninguna continiudad en el movimiento, con miras a las siguientes elecciones. Lo dicho: era un movimiento pegado con babas, lleno de personalismos y ambiciones, que supo venderle el mismo humo de la renovación a una parte del electorado que realmente puede votar con libertad y que desea un cambio. Eso no quiere decir que ninguno de ellos abandonara la vida pública. Al contrario, cada uno ha seguido calculando cual es su próximo paso en la carrera por la presidencia, o ha agarrado con todas sus fuerzas algún premio de consolación.

Y henos aquí, doce años después. Juan Manuel Santos por fin ve cómo por primera vez tiene la mayor opción de ganar la primera y única elección popular en la cual va a participar; al fin y al cabo es la que cuenta. Noemí Sanín, que va en su tercer intento, poco a poco percibe como su gran oportunidad de batearla de hit se convierte en su tercer strike. ¿Y Mockus? En parte apoyado por ese electorado independiente, las firmas encuestadoras, la prensa, y por qué no, la blogosfera, después de aliarse con Sergio Fajardo, se ha convertido en un serio contendor, con opción de pasar a la segunda vuelta, y ahí gracias al juego de las coaliciones ganar la presidencia.

Mockus cuenta adicionalmente con el deseo ferviente de mucha gente de que el 8 de Agosto de 2010 se escriba el punto final del libro del uribismo. La percepción sobre Mockus es la del pedagogo e INTELECTUAL (así, en mayúsculas), que con sus preclaras ideas convertirá a Colombia en la visión romántica que se tiene de las democracias europeas occidentales. Malas noticias para todos: la visión económica de Antanas es bastante fiscalista, y por qué no, neoliberal. Pero no lo suficiente como para saber atacar los problemas desde la raíz. Cualquiera me diría que nada más tendría que ver la gestión que hizo en Bogotá. Nuevamente entra el juego de la percepción. Fue Jaime Castro quien volvió a llenar las arcas de la ciudad con el muy impopular impuesto de valorización, y Peñalosa quien trajo las obras que realmente mejoraron la calidad de vida en la ciudad. Mockus: la pedagogía. No pise la cebra, la tarjetica, la hora zanahoria, el toque de queda para hombres y una gestión sobria y austera por lo demás, sin duda. Hay que retroceder un poco más la película para poder entender como enfoca el ex alcalde los asuntos económicos: la Universidad Nacional. No hay almuerzo gratis. No hay educación realmente gratuita. La universidad como ente económico debe cubrir al menos sus costos de funcionamiento. Eso no significa inmediatamente subir las matrículas de la educación pública, muy de los afectos de Mockus. Como siempre he dicho yo, si el estado recauda impuestos y no gasta en educación, ¿entonces para que recauda impuestos? Claro, en la práctica Usted y yo pagamos impuestos para sostener una frondosa burocracia la cual busca todas las oportunidades posibles para hacerse más costosa... e inamovible. Ése es el verdadero asunto que no quiso afrontar el ex rector y que en general ningún político se atreve a a afrontar.

Pero el conflicto armado que tantos años y tanto daño y tanta plata... sí claro, la posición de Mockus es digamos, de tintes uribistas: no al despeje. Por razones de principios; no ceder al chantaje porque implicaría volver a ceder una y otra vez. ¿A Ustedes como les suena eso? Tampoco cree en la autonomía universitaria, es decir, tal como la ve la izquierda de este país: un sitio donde las fuerzas constitucionalmente asignadas para proteger el orden y la seguridad no tienen entrada.

¿El talante de Mockus en su gestión pública? Le cedo el turno a Juan Sebastián López Salazar:
Los actos bochornosos que Mockus ha pretendido llamar pedagógicos: bajarse los pantalones en la Nacional, arrojar un vaso con agua a Serpa en la cara (el cual es gravísimo, le mojó el bigote y ese bigote es casi un símbolo patrio), orinarse en público en la Universidad de Manizales, agarrarse a golpes con un estudiante cuando él por el cargo que ocupaba y por la imagen pública que representa tenía que dar ejemplo. Esto no es pedagogía, es agresividad. Un temperamento inapropiado que lo lleva a injuriar a los demás por vías de hecho. Mockus como presidente y teniendo en cuenta los vecinos que tenemos, en un ataque de ira, podría no mostrar el culo, sino enviar un batallón, un avión, una bomba, qué sé yo?
Tampoco olvido como con disfraz de super héroe iba a los bares a decirle a la gente que se entrara. Para algunos será pedagogía, para mí, es abuso de autoridad, sobre pasa su poder y penetra la esfera de los derechos personales de los demás, como la libertad de movilidad y esto lo garantizan mis derechos, que precisamente fueron creados para defenderme del poder absoluto del Estado. A Mockus esto no le importa, él lo llama zanahorio, yo lo llamo abuso de autoridad, palabras más o menos autoritarismo.
Después de ocho años de salidas no muy dignas del fuero presidencial no es difícil que los electores de Mockus le perdonen y celebren estos pecadillos. Yo no. Si realmente se quiere empezar por "subir el estándar", no nos conformemos por menos entonces. El asunto del parkinson no ha sido mejor manejado tampoco. La prensa tuvo que preguntar por el temblor inexplicable de las manos del candidato en el debate, para que apenas hace un par de días el candidato anunciara que sufre del mal de Parkinson, convirtiendo así en chiste políticamente incorrecto el que cualquier candidato diga "No me temblará la mano para..."

En fin, ¿qué es lo que yo tengo para objetar? Primero, que la gente se la pasa de elección en elección buscando al candidato "prístino, incontaminado y novedoso". Ya sabemos como nos ha ido así, sobre la base de los personalismos, lo que me lleva a mi siguiente punto: Noemí Sanín, desde la administración Betancur hasta la actual, no ha dejado de viajar en carros oficiales. Bueno, no lo hizo durante el gobierno Pastrana, aunque ahora parece que sí están (¡por fin!) de paños y manteles. Valdivieso renunció a la Fiscalía General de la Nación, confiando ciegamente en unas encuestas en las que luego se desvaneció. Luego pasó por la humillación de llegar encorbatado un sábado a ofrecerle su apoyo a Pastrana, para que éste le recibiera en chaqueta de Tommy Hilfiger. En las últimas elecciones a senado, se quemó. C. Ll de la F. fue director de El Espectador, al parecer uno no muy querido. ¿Y Antanas? Este renunció a la alcaldía de Bogotá, para regresar de nuevo a ella pidiendo perdón y "arrepentido", ha tenido sus sinsabores electorales, pero no deja de ser tan oportunista como cualquier otro político. Lo que realmente no tolero de Mockus es que él se refugie tras de su imagen de INTELECTUAL para justificar no sólo sus payasadas y planteamientos cuando actúa como político sino sus debacles personales: nunca olvidaré como en una entrevista que le hicieron en la televisión nacional como tras una cortina de palabras abstrusas justificaba la infidelidad cometida a su flamante esposa de apenas un año. Ningún otro político puede confesar una cosa así ante la prensa y salir impune. Eso le califica como sofista.

Lo afirmado aquí puede ser googleado para ser corroborado, aunque confieso que inexplicablemente ha sido más difícil en esta ocasión.
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martes, 1 de diciembre de 2009

Consigue un reality o muere intentándolo

¿Recuerdan a Lorena Bobbit? ¿A Tonya Harding? ¿Y a los hermanitos Menéndez? ¿NO? No hay por que sentirse mal por ello, si ya llegó una nueva camada de escándalos que los desplazaron con o sin justicia: Nadya Suleman alias “Octomom”, Balloon Boy, Jon y Kate Gosselin (¡más sus ocho hijitos!), y los recién llegados Michaele y Tareq Salahi, cuyo arribo a los titulares de prensa se debió únicamente a la auténtica hazaña haberse colado en la primera cena de estado de Barack Obama, burlando de paso al servicio de seguridad del presidente de los Estados Unidos y a Homeland Security, una agencia de seguridad interna creada por la administración Bush después y a propósito del 9/11.

Hay detalles en común muy interesantes que subyacen en el fondo de todas estas historias y una diferencia entre los escándalos nuevos y los viejos que es el signo de esta moribunda década. Los mínimos comunes denominadores de todas estas historias extravagantes son: la violencia y el desmedido cubrimiento de prensa que han tenido. No se engañen: el Sr. Heene usó de la manera más vil a su hijo en su inescrupulosa búsqueda de reconocimiento, lo obligó a mentir, y el niño simplemente no pudo sostener el cuento reforzado ante el escrutinio de la prensa y la policía. Octomom ya era madre de seis hijitos pero no era suficiente para ella, forzó a la naturaleza para tener ocho más. Los Gosselin, no contentos con la dificultad que implica criar a ocho hijos en esta época, pusieron a prueba su matrimonio ante la opinión pública, y éste no resistió. No es la violencia simbólica del vaso de agua del abstruso Antanas Mockus, tampoco es la violencia espectacular y sangrienta de Bobbit, Harding y los Menéndez, pero es violencia al fin y al cabo. Y como todos sabemos, la violencia genera mucho rating.

La diferencia entre lo viejo y lo nuevo es… ta-ta-ta-taaan… la televisión real. Antes la consigna era vender los derechos cinematográficos con tal de salir siquiera en la película de la semana, ahora es tener un reality de tres temporadas. Sí, los Heene, después de dos episodios en Wife Swap (Intercambiemos esposas) y de haber saboreado las mieles de figurar en televisión, decidieron que la mejor forma de conseguir que alguna cadena comprara el reality que habían estado vendiendo infructuosamente (¡un reality científico – ¡qué originales!) era generando una conmoción a nivel nacional. Octomom fue en cierta forma la inspiración para los Heene; sólo necesitó ser una desequilibrada y parir ocho hijos en un solo embarazo para conseguir su reality. El caso de los Gosselin es más patético: el matrimonio iba bien, decidieron que la familia saldría en un reality (la versión moderna de Ocho son suficientes), y como a cualquier estrellita recién llegada, al Sr. Gosselin se le subió la fama a la cabeza. Ahora está persiguiendo infructuosamente el estrellato en Hollywood. ¿Y los Salahi? La Sra. Salahi también está impaciente por ser contratada para el reality “The Real Housewives of D.C”.

Dos elementos que son muy comunes para los aspirantes a figurar en realities: la desesperación (el caso clásico de actores y actrices cuya carrera pende de un hilo o está completamente acabada) y la excentricidad o la locura (se supone que por regla un excéntrico o un loco hace cosas más interesantes que el resto de la humanidad). ¿Todo a cambio de qué?

Todo por la fama, y lo que esto conlleva; el tratamiento preferencial (“¿Usted no sabe quién soy yo? ¡Soy fulano de tal, un VIP!”), las entrevistas (los Salahi ya van a salir en Larry King Live) y la plata. Todo gobernado por el facilismo, porque cualquiera sabe que los realities son el penúltimo eslabón de la cadena alimenticia televisiva (El último eslabón es el de los televentas). La fama generada por ellos es muy pobre moneda de cambio y supremamente efímera. Si Ozzy Osbourne revivió su carrera, y Jessica Simpson logró estirar un poco la suya con sus respectivos shows, se tratan de excepciones que confirman la regla. Paris Hilton y Nicole Ritchie hubieran seguido siendo famosas con o sin “The Simple Life”. Danny Bonnaduce ha hecho chorrocientos realities y aunque no es exactamente un don nadie, tampoco llegó a la lista A de Hollywood. Otros perdedores como Dustin Diamond son simplemente payasos. Acéptenlo, aspirantes a figurar en realities; éstos son sólo para perdedores, payasos que divierten al público en muchas ocasiones sólo por la vergüenza ajena.

Parafraseando a 50 Cent, la consigna actual sería “Consigue un reality o muere intentándolo”.

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Full disclosure: Dr. sipmac es un blogger. Como todos los bloggers que se la pasan opinando de lo divino y lo humano, Dr. sipmac desea tener lectores. Es decir, audiencia. Rating. ¿Acaso Dr. sipmac busca la fama? ¿Tendrá acaso el deseo inconfesable de figurar en un reality?
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Campana de Gauss Vital (tomado de Internet)

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