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jueves, 10 de junio de 2010

Modernización en la política colombiana? Sí, claro que sí. Aunque Usted no lo crea.


A diez días de transcurrida la primera vuelta de la elección presidencial, y a diez días de que se efectúe la segunda vuelta, estoy en el justo medio, al menos cronológicamente. Ideológicamente puede ser otra cosa, pero todos esperamos eso, ¿o no? He presenciado los diferentes grados de insatisfacción que permean a los partidarios de Antanas Mockus y Sergio Fajardo por el resultado de las elecciones el 30 de Mayo. Las dos excusas más socorridas para justificar la debacle son que “las maquinarias del gobierno triunfaron” y que “el electorado es inmaduro/ignorante/manipulado”.

Los estadinenses dicen que los pretextos y las excusas son como los traseros: todo el mundo tiene uno.

No creo que los verdes lamenten que yo discrepe de ellos, pero siguen a la pesca de votos (no más ayer recibí un sesudo análisis exhortándome a votar por ellos – y ya van tres con éste ultimo –), lo cual me obliga a reciprocar las atenciones recibidas. Discrepo y se los digo: los cuentos de las maquinarias y del electorado inmaduro/ignorante/manipulado son puros pataleos de ahogado (lloriqueos). Es una tontería enemistarse con el electorado insultándolo. Y nada mejor que un caso de la vida real para refutar a los escépticos: las elecciones de gobernador y alcalde en la Gobernación del Atlántico y la Alcaldía de Barranquilla en 2007.

Para recordar cual era la situación exacta, les cuento que el ex senador José Name Terán quería concluir con broche de oro su carrera política haciéndose elegir para la gobernación del Atlántico. Para asegurar su triunfo, además de su consabida maquinaria, hizo un pacto que parecía una alianza invencible: se alió con sus eternos rivales, los Char, quienes a través del ingeniero Álex aspiraban a la alcaldía. Cualquiera que no fuera uno de los dos parecía irremediablemente condenado a fracasar.

Sin embargo Eduardo Verano, aunque candidato del diezmado Partido Liberal, era considerado como el fenómeno de opinión. No se amilanó, dio la pelea, y hasta soterradamente se usó la consigna de “recibirle la plata a uno y votar libremente por el otro”. El día de las elecciones Verano y Char les dieron una soberana paliza a sus rivales, con comodísimos márgenes de ventaja. Con amargura, José Name perdió su última elección. Si el llamado “voto de opinión” triunfó a este nivel en Barranquilla, el Atlántico y en sectores de la Costa Atlántica (con la reputación política que ésta tiene), no veo por qué la experiencia no podía repetirse a nivel nacional.

Aquí es donde entraban a jugar los verdes. La prensa ayuda y aquí hace unas presiones terribles; pudimos ver en esta ocasión como las encuestas realmente moldean a la opinión pública (los encuestadores han tratado de parapetar las cosas, pero la gente no olvidará lo sucedido), y lamentablemente han fetichizado las redes sociales, que sin duda alguna utilidad tendrán en el futuro. Creo que fue este el último factor el que les hizo más daño, creyendo que una cibercampaña les eximía de no embarrarla y de no someterse a las leyes de la política.

En cierta forma el fenómeno que se dio en llamar “ola verde” no es muy diferente del fenómeno que representó el auge y caída de las punto-com, que en un (ahora identificable) típico arrebato de soberbia y desprecio creyeron sus dirigentes que estaban por encima de las leyes del mercado, la economía y el marketing. No por nada eran la “nueva economía”.

No es tan despectivo identificar al político como un producto, y para que un producto triunfe, necesita de un marketing triunfador. Los verdes se encontraron inadvertidamente con una fórmula ganadora y la dilapidaron. Es entonces la hora de borrar lo anotado en el pizarrón y empezar de cero otra vez.

Además de marketing de candidatos, hay que empezar a estudiar seriamente si acaso el llamado “efecto Bradley” no tendrá su equivalente en las llamadas redes sociales. Y es que las redes sociales hasta ahora han demostrado ser sólo redes virtuales. Para que su poder sea real, éstas deben parecerse más a una red real, como el Tea Party en Estados Unidos. Esta red, sin estar matriculada con partido alguno, ya está teniendo injerencia y éxito en las campañas electorales de Estados Unidos. Pero primero tuvieron que salir a las calles.

Sí, señoras y señoras verdes y demás lectores: Aunque Ustedes no lo crean hay modernización en la política colombiana. Sólo que ni nos hemos dado cuenta, y nos hace falta más todavía.

viernes, 21 de mayo de 2010

Mockus: para propender por una legalidad democrática

Nota de April Camus: No tengo ni idea de qué es lo que pretenden Paul o el Agente P (o el despalomado, ya que estamos en estas) al querer publicar esto. A mí no me gusta hablar de política latinoamericana, así de simple. Por otro lado, no suelo colgarle absolutamente ningún escrito a absolutamente ningún miembro de the sipmac ensemble (ni escribo ya mucho tampoco), así que tendré que asumir también la responsabilidad por este intento de parodia o lo que sea.

Mockus: para propender por una legalidad democrática.

Colombian@s:

Es la hora del cambio. Es la hora de decir basta ya. La corrupción y la politiquería de los partidos tradicionales no sólo privan a nuestro país de los sagrados recursos necesarios para acabar con las desigualdades aberrantes que lo marcan sino que histó. Es por esto que Luis Alberto Gil, quien ya participó en nuevos movimientos (Convergencia Ciudadana, Opción Centro) que pujan por refundar la patria renovar el país, decidió ser el artífice del nuevo Partido Verde, el cual desde un principio ha contado incluso con el beneplácito de figuras de la política mundial. Estos dos referentes son de importancia capital, pues sólo un origen claro y prístino de un nuevo movimiento partido y solo el apoyo de personas que supieran claramente de dichos orígenes podrían dar a dicho partido la base de una superioridad moral sobre la cual realizar propuestas para construir una Colombia


Basados en estos objetivos, nuestro candidato presidencial Antanas Mockus, junto con Sergio Fajardo entienden que hay que partir de la educación como norte de la nueva política. Mientras tanto, las encuestas han dado buena medida de la acogida de dichas propuestas.

Te invitamos a votar entonces el 30 de Mayo de 2010 por la opción más honesta, clara y coherente. ¡Únete a la ola verde!

miércoles, 5 de mayo de 2010

Vuelve y juega el despalomado


Debo de estar muy desocupado para estar escribiendo a diario, ¿no? Debe ser porque percibo en la campaña de la "legalidad democrática" cierto paralelismo y afinidad con la de "Hope and Change". Es un aire de cierta vaguedad, cierta ambigüedad en las propuestas y el estilo de campaña, y por qué no, el mismo triunfalismo en la llamada "Ola Verde", que permite paradógicamente perdonarle y obviarle a Mockus todo, mientras que al mismo tiempo condenan y censuran a los "furibistas" que le perdonan y obvian todo a Uribe.

Ah, y una fe desmedida en Twitter y Facebook.

Bueno, mi contribución a la modernización de las campañas en Colombia será entonces la de introducir la noción del efecto Bradley. De acuerdo a la Wikipedia:
Se denomina efecto Bradley (conocido también como efecto Wilder) a una teoría que trata de explicar el comportamiento en las votaciones de los Estados Unidos cuando dos oponentes, uno perteneciente a una minoría racial y otro blanco, se enfrentan directamente y las encuestas no se corresponden a la diferencia obtenida después en las votaciones, consiguiendo unos peores resultados de los esperados el candidato perteneciente a la minoría. La teoría propone que los votantes tienden a afirmar que están indecisos o que votarán al candidato de la minoría en el momento de la encuesta, y posteriormente, en las elecciones, votan por el otro candidato.[1] El origen del nombre toma la derrota electoral sufrida en 1982 por Tom Bradley, candidato afroamericano a gobernador de California, después de que todas las encuestas mostraran una victoria holgada a su favor.

Y es que noto más publicidad y pegatinas de Mockus que la de cualquier otro candidato. Como dije ayer, los santistas, saninistas, vargaslleristas, pardistas y petristas deben ser bien vergonzantes, muy sospechoso. Entonces, el efecto Bradley traducido a nuestra realidad es que muchos de los que aparecen a favor de Mockus en Facebook, Twitter y las encuestas, en realidad estarán votando por otros, y como Facebook es una boleta, muchos no quieren quedar mal ante sus contactos-amigos.

Claro está, siempre cabe la posibilidad de una victoria aplastante de Mockus. Obama le temía al efecto Bradley, y finalmente le resultó que no tenía nada que temer. Y yo, simplemente acabo de hacer una apuesta (que puedo perder). El tiempo lo dirá.

martes, 4 de mayo de 2010

Un despalomado habla sobre la campaña presidencial



Este será el año del tigre en el horóscopo chino, pero no necesito jalarle al esoterismo ni hacer un pregrado en politología para saber que estamos en ciernes de hacer de este año en Colombia el año del unicornio. En otras partes el año del unicornio ya pasó, pero uno de los lugares comunes favoritos del colombiano es que aquí vivimos a la penúltima moda.

Porque es increíble: publicidad del candidato del Partido Verde por todos lados; y parece que el resto de los seguidores, los de los otros candidatos, fueran todos del tipo vergonzante. Lo que me lleva a mi primer punto: no serán muchos, pero debe haber más de un santista vergonzante que ha declarado a sus amigos y a las encuestas que votarán por Mockus, para no quedar mal (incluido más de uno de los seguidores de Facebook); de la misma forma que mas de uno se apretará la nariz (figuradamente hablando) y votará por Santos en la segunda vuelta.

Nuevamente nos dejamos llevar por la emotividad en el proceso electoral. No lo digo yo, sino Antonio Caballero indirectamente en Semana, alguien con quien suelo estar frecuentemente en desacuerdo, pero por esta vez no.
En Colombia pasa lo mismo: hay más cosas que las que caben en la filosofía de Santos y de Mockus. Es más: en la televisión, quienes han hecho los planteamientos de mayor interés han sido los candidatos minoritarios en las encuestas. No Mockus, ni Santos, ni -mucho menos- Noemí. Sino Pardo, Petro y Vargas Lleras. Los punteros están amarrados por la necesidad de no meter la pata, de manera que su discurso es más cauto y más baboso. Los otros, ya casi sin esperanzas de pasar a la segunda vuelta (aunque nunca se sabe, claro: ¿quién apostaba por Mockus hace un mes), pueden darse el lujo de la libertad y de la audacia.
Así sea radical el proponer el imperio de la ley como programa de gobierno, no es suficiente. Las leyes cambian todos los días en Colombia. Y para alguien que desconoce tan supinamente la ley como lo ha demostrado Mockus, esto es peligroso. Ya lo he dicho, mucha gente que sueña con Mockus, también cree que depertaremos el 7 de Agosto de 2010 en alguna democracia liberal de europa occidental (!).

Lo que me lleva a mi último punto de hoy: si no le gusta Santos, pero tampoco está muy a gusto ni muy cómodo con los verdes, le recuerdo que hay otros candidatos, otras opciones. Lea e infórmese. No vote para subirse al carro ganador, vote por convicción en las elecciones que suelen ser las menos manipuladas por el clientelismo y por el fraude.

¿Y de las encuestas? Que lo diga Mauricio Vargas:
Conclusión: cuando lea los resultados de un sondeo, créales más a las encuestas presenciales, las realizadas en persona en el hogar del entrevistado, que a las telefónicas. Y créales más a las que cubren una treintena de municipios, que a las que se concentran en las principales ciudades. Si no lo hace, puede terminar desinformado.

domingo, 11 de abril de 2010

El Sofista

A pesar de la política no declarada de sipmacrants! de evitar al máximo el uso términos vulgares, procaces o soeces, se le advierte al público lector que en esta ocasión se hizo necesario. Mil disculpas por la incomodidad causada.
Por Paul Maršić

El colectivo autodenominado the sipmac ensemble procura mantenerse alejado de comentar la política latinoamericana en general, no por falta de agallas, sino por pura desesperación de ver como impera en ella cualquier cosa menos la racionalidad. Y justo ahora, cuando hay una vez más cantidades de personas en Colombia que nuevamente cree ver una nueva oportunidad de que la "razón por fin se imponga", decidí que era la hora de aguar la fiesta, muy al estilo de sipmacrants! (y en cadena con Tijera Press): en forma ecléctica e incoherente.

Durante los últimos estertores de la era Samper mi en aquel entonces jefe, en trance de condescender con sus subalternos vino a preguntarme por quien pensaba votar. Mi respuesta simplemente no le gustó; me intentó persuadir de apoyar la llamada "tercería", una coalición armada entre Carlos Lleras de la Fuente (también conocido como C. Ll de la F.), Alfonso Valdivieso, Noemí Sanín y Antanas Mockus, personajes de la vida nacional identificados como abanderados de las costumbres sanas en la política, incontaminados de clientelismo, nepotismo (?) y corrupción.

Bueno, esta era la versión que nos vendían en aquel entonces y que por cierto no han dejado de vendernos. En una de las pocas sutilezas diplomáticas que me han salido bien en mi vida logré dejar tranquilo a mi jefe a pesar de mantenerme en desacuerdo, y eso teniendo en cuenta que no supe transmitirle lo suficientemente bien con palabras la instintiva desconfianza que me transmitía ese colectivo pegado con babas: si ni siquiera en el puente de la batalla de Boyacá donde hicieron su lanzamiento oficial estaban de acuerdo con el nombre que querían ponerle al movimiento que creaban. Noemí, a los trompicones, quería imponer ante las cámaras el nombre de "Opción Vida". El movimiento terminó llamándose "Sí Colombia", o algo así.

A Noemí Sanín y a su opción vicepresidencial Antanas Mockus no les fue nada mal a pesar de quedar terceros, sacaron una votación sustancial. Y a pesar de dicha votación no hubo ninguna continiudad en el movimiento, con miras a las siguientes elecciones. Lo dicho: era un movimiento pegado con babas, lleno de personalismos y ambiciones, que supo venderle el mismo humo de la renovación a una parte del electorado que realmente puede votar con libertad y que desea un cambio. Eso no quiere decir que ninguno de ellos abandonara la vida pública. Al contrario, cada uno ha seguido calculando cual es su próximo paso en la carrera por la presidencia, o ha agarrado con todas sus fuerzas algún premio de consolación.

Y henos aquí, doce años después. Juan Manuel Santos por fin ve cómo por primera vez tiene la mayor opción de ganar la primera y única elección popular en la cual va a participar; al fin y al cabo es la que cuenta. Noemí Sanín, que va en su tercer intento, poco a poco percibe como su gran oportunidad de batearla de hit se convierte en su tercer strike. ¿Y Mockus? En parte apoyado por ese electorado independiente, las firmas encuestadoras, la prensa, y por qué no, la blogosfera, después de aliarse con Sergio Fajardo, se ha convertido en un serio contendor, con opción de pasar a la segunda vuelta, y ahí gracias al juego de las coaliciones ganar la presidencia.

Mockus cuenta adicionalmente con el deseo ferviente de mucha gente de que el 8 de Agosto de 2010 se escriba el punto final del libro del uribismo. La percepción sobre Mockus es la del pedagogo e INTELECTUAL (así, en mayúsculas), que con sus preclaras ideas convertirá a Colombia en la visión romántica que se tiene de las democracias europeas occidentales. Malas noticias para todos: la visión económica de Antanas es bastante fiscalista, y por qué no, neoliberal. Pero no lo suficiente como para saber atacar los problemas desde la raíz. Cualquiera me diría que nada más tendría que ver la gestión que hizo en Bogotá. Nuevamente entra el juego de la percepción. Fue Jaime Castro quien volvió a llenar las arcas de la ciudad con el muy impopular impuesto de valorización, y Peñalosa quien trajo las obras que realmente mejoraron la calidad de vida en la ciudad. Mockus: la pedagogía. No pise la cebra, la tarjetica, la hora zanahoria, el toque de queda para hombres y una gestión sobria y austera por lo demás, sin duda. Hay que retroceder un poco más la película para poder entender como enfoca el ex alcalde los asuntos económicos: la Universidad Nacional. No hay almuerzo gratis. No hay educación realmente gratuita. La universidad como ente económico debe cubrir al menos sus costos de funcionamiento. Eso no significa inmediatamente subir las matrículas de la educación pública, muy de los afectos de Mockus. Como siempre he dicho yo, si el estado recauda impuestos y no gasta en educación, ¿entonces para que recauda impuestos? Claro, en la práctica Usted y yo pagamos impuestos para sostener una frondosa burocracia la cual busca todas las oportunidades posibles para hacerse más costosa... e inamovible. Ése es el verdadero asunto que no quiso afrontar el ex rector y que en general ningún político se atreve a a afrontar.

Pero el conflicto armado que tantos años y tanto daño y tanta plata... sí claro, la posición de Mockus es digamos, de tintes uribistas: no al despeje. Por razones de principios; no ceder al chantaje porque implicaría volver a ceder una y otra vez. ¿A Ustedes como les suena eso? Tampoco cree en la autonomía universitaria, es decir, tal como la ve la izquierda de este país: un sitio donde las fuerzas constitucionalmente asignadas para proteger el orden y la seguridad no tienen entrada.

¿El talante de Mockus en su gestión pública? Le cedo el turno a Juan Sebastián López Salazar:
Los actos bochornosos que Mockus ha pretendido llamar pedagógicos: bajarse los pantalones en la Nacional, arrojar un vaso con agua a Serpa en la cara (el cual es gravísimo, le mojó el bigote y ese bigote es casi un símbolo patrio), orinarse en público en la Universidad de Manizales, agarrarse a golpes con un estudiante cuando él por el cargo que ocupaba y por la imagen pública que representa tenía que dar ejemplo. Esto no es pedagogía, es agresividad. Un temperamento inapropiado que lo lleva a injuriar a los demás por vías de hecho. Mockus como presidente y teniendo en cuenta los vecinos que tenemos, en un ataque de ira, podría no mostrar el culo, sino enviar un batallón, un avión, una bomba, qué sé yo?
Tampoco olvido como con disfraz de super héroe iba a los bares a decirle a la gente que se entrara. Para algunos será pedagogía, para mí, es abuso de autoridad, sobre pasa su poder y penetra la esfera de los derechos personales de los demás, como la libertad de movilidad y esto lo garantizan mis derechos, que precisamente fueron creados para defenderme del poder absoluto del Estado. A Mockus esto no le importa, él lo llama zanahorio, yo lo llamo abuso de autoridad, palabras más o menos autoritarismo.
Después de ocho años de salidas no muy dignas del fuero presidencial no es difícil que los electores de Mockus le perdonen y celebren estos pecadillos. Yo no. Si realmente se quiere empezar por "subir el estándar", no nos conformemos por menos entonces. El asunto del parkinson no ha sido mejor manejado tampoco. La prensa tuvo que preguntar por el temblor inexplicable de las manos del candidato en el debate, para que apenas hace un par de días el candidato anunciara que sufre del mal de Parkinson, convirtiendo así en chiste políticamente incorrecto el que cualquier candidato diga "No me temblará la mano para..."

En fin, ¿qué es lo que yo tengo para objetar? Primero, que la gente se la pasa de elección en elección buscando al candidato "prístino, incontaminado y novedoso". Ya sabemos como nos ha ido así, sobre la base de los personalismos, lo que me lleva a mi siguiente punto: Noemí Sanín, desde la administración Betancur hasta la actual, no ha dejado de viajar en carros oficiales. Bueno, no lo hizo durante el gobierno Pastrana, aunque ahora parece que sí están (¡por fin!) de paños y manteles. Valdivieso renunció a la Fiscalía General de la Nación, confiando ciegamente en unas encuestas en las que luego se desvaneció. Luego pasó por la humillación de llegar encorbatado un sábado a ofrecerle su apoyo a Pastrana, para que éste le recibiera en chaqueta de Tommy Hilfiger. En las últimas elecciones a senado, se quemó. C. Ll de la F. fue director de El Espectador, al parecer uno no muy querido. ¿Y Antanas? Este renunció a la alcaldía de Bogotá, para regresar de nuevo a ella pidiendo perdón y "arrepentido", ha tenido sus sinsabores electorales, pero no deja de ser tan oportunista como cualquier otro político. Lo que realmente no tolero de Mockus es que él se refugie tras de su imagen de INTELECTUAL para justificar no sólo sus payasadas y planteamientos cuando actúa como político sino sus debacles personales: nunca olvidaré como en una entrevista que le hicieron en la televisión nacional cómo tras una cortina de palabras abstrusas justificaba la infidelidad cometida a su flamante esposa de apenas un año. Ningún otro político puede confesar una cosa así ante la prensa y salir impune. Eso le califica como sofista.

Lo afirmado aquí puede ser googleado para ser corroborado, aunque confieso que inexplicablemente ha sido más difícil en esta ocasión.
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jueves, 17 de diciembre de 2009

A Gallup no le creo ni la hora


No sé a que país están encuestando, aunque parece que tampoco hicieran bien su trabajo en otras partes.

Siempre el comercio se queja de que el presente Diciembre es muy flojo en comparación con otros años (quisiera saber cuáles fueron esos años).Pero éste año en particular, si he podido oír y percibir las quejas de primera mano, y no veo razón alguna para el optimismo que no sea la ignorancia. Nuestro primer socio comercial, Estados Unidos, dilapidó toda la plata del mundo en politiquería dizque para reactivar la economía al mejor estilo keynesiano, y ahora manejan niveles récord de desempleo. De Venezuela, ni hablar, porque nos convertimos en el sofisma de distracción de Chávez. Apenas empezamos a abrir mercados en Centroamérica, y eso tomará tiempo.

¿Y qué de nuestro desempleo galopante? ¿Se habrá diseñado algún plan para favorecer la creación de nuevas PYMES y que no sólo sea favorecer a los que ya les está yendo bien y a la inversión extranjera? ¿Hay algún plan para fomentar proyectos públicos o privados que usen mano de obra intensiva? ¿Hay algún plan para hacer crecer la demanda interna? ¿Van a mejorar la infraestructura vial? La lista sigue, y hasta ahora seguimos ocupados en el tema de la reelección y el referendo, mientras los demás candidatos recurren a ese viejo cliché de "recorrer el país para escuchar propuestas." ¡Por favor!

No por nada dicen que un pesimista es un optimista bien informado.

Campana de Gauss Vital (tomado de Internet)

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