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jueves, 18 de marzo de 2010

Jorge Luis Borges, Santo Patrono de Internet? Bueno, Si y No.


Si hay alguien de quien Dr. sipmac se identifique como admirador, sin que le moleste reconocerlo abiertamente, sin que le avergüence ruborizarse, ése es Jorge Luis Borges. Literato argentino, poeta, escritor de cuentos, ensayos, reseñas y críticas literarias. Nacido en 1899, falleció en 1986. Dos veces casado. Estos son los detalles muy esquemáticos de su vida. De lo que pasó durante ella, Dr. sipmac se ocupará en estas líneas de algunos de sus detalles en su acostumbrada forma eléctica, desordenada (e incoherente).

Cada escritor/creador que es considerado de las grandes ligas (inmortal, clásico de la literatura universal- ustedes saben-), normalmente tiene una poderosa imagen que deja a la posteridad, para que ésta lo recuerde siempre: Cervantes tuvo al Quijote y a Sancho, Shakespeare a Romeo, Julieta y Hamlet, García Márquez al Coronel Aureliano Buendía. Otros dejan como imagen poderosa, no a un personaje sino a un lugar: Tomás Moro dejó su Utopía y el mismo García Márquez a Macondo; Borges pertenece en la liga de grandes creadores, al segundo grupo. Vagamente recordaremos la afrenta sufrida por Emma Zunz, o la afrenta causada por Kilpatrick, pero siempre nos parecerán "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" y la "Biblioteca de Babel" como dos de los lugares más maravillosos y a la vez más monstruosos de la literatura universal.

Extenderse sobre la extraordinaria capacidad que tenía Borges para jugar con las ideas es llover sobre mojado, pero hay que hacerlo. Describir un mundo en que el idealismo Berkeliano moldea todo el saber, la civilización y el lenguaje (¡Qué te parece eso Chomsky!), mientras que el materialismo no es una herejía, sino la madre de todas las herejías, es más que un divertimento de erudito: se necesitan años para metabolizar lo leído y captar las ramificaciones que surgen en cada aparte del relato. Dr. sipmac todavía sigue pensando en Tlön (y en Uqbar, y en Orbis Tertius), y sabe que nunca llegará muy lejos.
¿Por qué? Porque no somos Jorge Luis Borges. No nacimos en una familia bilingüe faltando muy poco para acabar el siglo XIX, ni nos la pasamos durante nuestra niñez ni juventud en una gran biblioteca familiar, ni nos llevaron de Buenos Aires a Suiza y luego a España. Es decir, no tuvimos una vida entera para preparar una erudición similar a la del Argentino Universal. Unos darán vueltas y revueltas al teroema de los monos infinitos, pero es increíble que tuvieran que pasar unos 1950 o 1400 años después (depende de la fuente) de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría para que surgiera alguien tan ambicioso como Borges para concebir por fin la biblioteca total: La Biblioteca de Babel, donde reposa el conocimiento que fue, es, habrá de ser y el que no es.

Por cierto, ¿se imaginan el poder que tendría un bibliotecario que conociera el orden de esa biblioteca? Seguro que mayor el de un 'Inspector de mercados de aves de corral', indignidad al que fue sometido nuestro Borges por el peronismo recién llegado al poder, lo que le obligó a renunciar de su cargo de bibliotecario. Si de Dr. sipmac dependiera, el más alto galardón literario (mayor que el Nobel), debería llamarse así: 'Inspector de mercados de aves de corral', como recordación de lo que son los gobiernos totalitarios, las dictaduras o los personalismos a la literatura. Pero para qué molestarse, Borges ya dijo:

Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomenten la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de caudillos, vivas y mueras prefijados, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir estas tristes monotonías es uno de los muchos deberes del escritor ¿Habré de recordar a los lectores del Martín Fierro y de Don Segundo Sombra que el individualismo es una vieja virtud argentina?
Las cosas no cambian en Latinoamérica...

Insisto en ello porque el Premio Nobel de Literatura, más que premiar el talento, se dedicó a premiar la afinidad ideológica. Borges, siendo básicamente de derecha, se dice que perdió cualquier oportunidad de ganar el Nobel al cometer el pecado mortal de aceptar un premio en Chile durante la dictadura de Pinochet (lo que luego deploraría). Hum, ¿y Kafka? ¿Demasiado offbeat o porque la mayor parte de su obra fue póstuma? ¿Y Joyce? ¿Y Proust? Así como se dice que el mejor canal de cable que jamás ha existido es el que se conformaría con toda la programación prematuramente cancelada por Fox, hay un verdadero banquete literario en ciernes, para el que se atreva a ignorar las recomendaciones del comité Nobel.

Pero no todo es amargura: Borges, si alguna vez le cubrió alguna sombra de duda, ésta se ha ido disipando. Por ejemplo, ha sido vindicado por Wikipedia como su precursor; al describir en "Tlön" el sistema sobre el cual se publicaban obras literarias y científicas, sistema al parecer reflejado en la forma en que funciona Wikipedia (con la misma línea ideológica uniforme, añadiría Dr. sipmac).

Dr. sipmac, sin modestia alguna, se puso a pensar hace algunos años sobre esto. Al encontrarse con la pregunta de si Borges preconfiguró o preconcibió la Internet, la respuesta debería ser un entusiasta sí. Internet sería una combinación del proyecto enciclopédico Orbis Tertius, inserta en una Biblioteca de Babel. Lo que enfría el entusiasmo de Dr. sipmac es pensar que la Internet no hubiera podido generar a Jorge Luis Borges. De haber nacido ahora, sus impulsos muy probablemente hubieran sido encausados a la programación de computadores, la creación de software y videojuegos. Nuestro Borges real e histrórico funge mejor como patrono de la cultura de la era pre-Internet. Fue la cultura universal tradicional, con sus limitaciones en la distribución, y la barrera de los idiomas parcialmente franqueada por alguien que demoró años en darse cuenta que el idioma que se hablaba en una de las casas que frecuentaba era el inglés y en la otra era el español, la que produjeron a alguien capaz de visualizar en la realidad virtual de la imaginación humana, la realidad virtual de los computadores.

No está de más recomendar la lectura del gran Jorge Luis Borges. FULL DISCLOSURE: Dr. sipmac no está ni medio cerca de terminar de leer sus obras completas.
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lunes, 14 de diciembre de 2009

El síndrome del capitán Ahab o cómo perseguir insensatamente una meta

Todos en alguna ocasión han oído hablar de Moby Dick, la ballena blanca.Quizá también sabrán que se trata de una de las mejores novelas del s. XIX. Muy pocos deben haberla leído. El mismísimo Dr. sipmac no lo ha hecho, sólo dispone de unas cuantas referencias: que es una novela llena de alegoría y simbolismo, que desde los nombres hasta las situaciones, la Biblia es una fuente o un punto de referencia directo, cuando no lo es Shakespeare.Que uno de los mensajes de la novela es que la pelea del hombre contra las fuerzas de la naturaleza es una de tigre con burro amarrado.

En fin, sip espera algún día poder hacer un verdadero ensayo sobre la novela. Mientras tanto abordará el tema que lo hace escribir a estas horas de la vida: sip no puede dejar de pensar en el capitán Ahab y el arquetipo que representa, tan real como el del Quijote. Si el Quijote es el idealista extremo, Ahab lo es también a su manera. De otra forma no abandonaría cualquier vestigio de pragmatismo para enfocarse en una sola cosa: vengarse de la ballena que le quitó la pierna, embarcándose en una persecución en la que cualquiera necesidad queda subordinada muy por debajo de la meta final. Un patrón de conducta que podríamos llamar "el síndrome del capitán Ahab".

¿A quienes afecta? Pues a todos. Dr. sipmac debería estar durmiendo; sin embargo, más puede su deseo de terminar su post que la necesidad de llegar temprano a trabajar. Incluso, quizá con la mente más despejada, en otro horario, lo que escribiese resultaría mejor ahora. En otras palabras, la relación costo-beneficio salta por la borda.

En la ficción es un tema recurrente. En el cine, versiones estilizadas del mismo tema de la búsqueda a toda costa, más allá de la sensatez, se exhibieron bajo el nombre de "El Halcón Maltés", "El Tesoro de la Sierra Madre", "Aguirre o la ira de Dios", o incluso la quizá injustamente devaluada "Projecto de la Bruja de Blair"., entre muchas otras En ellas subyace el leitmotiv de una búsqueda, quizá inocente al principio, hasta que vemos abiertas de par en par las puertas de la insania. Al final, los héroes se ven en peligro de muerte, sin recursos, famélicos, y a punto de perder la chaveta.

Se dice que Lucky Luciano, pensando en la relación costo-beneficio, concluyó que si hubiera sabido lo difícil que era amasar una fortuna con el crimen, se hubiera dedicado a hacer una legal desde el principio. Pablo Escobar le contó a Germán Castro Caicedo que él había logrado ser lo que siempre había querido ser: un bandido. Uno terminó abatido a tiros en un tejado, otro murió manejando su imperio desde un exilio dorado. Miles de muertos detrás de los dos.

La veleta de los argumentos ondea de un lado para otro y esta vez apunta a una pregunta que deben hacerse los latinoamericanos: ¿por muy efectivo que sea el caudillismo, vale la pena sacrificar la institucionalidad , el orden y la legalidad de una nación? Un símil no muy inexacto es la fallida expedición polar de 1897 comandada por S.A. Andrée. Este creyó haber inventado un globo dirigible y estaba seguro de poder sobrevolar el Polo Norte en uno. Sin verdadera información de primera mano sobre los vientos, el clima, el terreno y sobre todo conocimientos reales sobre globos de hidrógeno; y bajo la presión de una opinión pública, un nacionalismo mal entendido y unos calenturientos sueños de gloria; los expedicionarios, y sobre todo Andrée fueron a encontrar una muerte horrible en el Ártico.

Otro ejemplo: Para los ambientalistas más radicales, todos somos Ahab, pues estamos destruyendo insensatamente el planteta, nuestras emisiones de CO2 están calentando el planeta. Mientras tanto, los que conocemos el Climategate nos preguntamos si los Ahab-mbientalistas saben realmente de la catástrofe económica, y por ende social que se avecinaría si se adoptaran las medidas draconianas que proponen para solucionar un problema que a falta de auténtica evidencia, no existe. Todos queremos agua pura y aire puro. Lo que no queremos son mentiras.

En fin, ésta obsesión de actuar sin medir las consecuencias es el pan de cada día. ¿sabremos reconocer los destructivos síntomas del capitán Ahab en nosotros mismos?
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lunes, 30 de noviembre de 2009

Traduttore, traditore

El viejo adagio italiano (Traductor, traidor) raya en el cliché pero no deja de ser verdad. Dr. sipmac decidió publicar esta breve nota porque no hace mucho tiempo tuvo la oportunidad de leer una obra (considerada menor) de Norman Mailer: Los hombres duros no bailan/Tough boys don’t dance. Es decir, en su idioma original, el inglés; porque en español la había leído a finales de los 80’s. Y considerada menor, porque en Internet hay más referencias a la película que hizo el mismo Mailer que a la novela.

Para resumir; el protagonista, Tim Madden es un escritor fracasado, mantenido, adicto al bourbon y a las mujeres. Un día, después de haber sido abandonado por la palurda de su mujer, despierta con resaca y enlagunado. No recuerda nada de lo sucedido la noche anterior, y ese mismo día descubre en los bosques cercanos la cabeza decapitada de una rubia. Inseguro de su tuvo algo que ver con eso, empieza una labor detectivesca llena de flashbacks de una infancia, una adolescencia y temprana adultez prometedoras, pero culminando en el disminuido estado actual del escritor; ésta búsqueda sólo puede ser culminada gracias al padre bajo cuya sombra ha tenido que vivir, incluso estando ya casi vencido por el cáncer y los años. El hallazgo de la verdad será la única clase de justicia que se verá en el relato, porque ningún culpable será castigado en propiedad. Hasta hay una especie de final feliz, aunque decadente.

Como podrán imaginarse, al leer el original en inglés Dr. sipmac pudo constatar como acertaba una vez más el viejo aforismo: hay una distancia grande entre el original y la traducción. Para empezar, hay ideas que desaparecen y que oscurecen el sentido de la trama y de contera a algunos personajes. Otros elementos son difíciles de traducir por la cuestión de diferencias culturales, pero el traductor ni siquiera lo intenta. La sensación que queda de esto es la de haber leído dos novelas diferentes, una en español y otra inglés. Comparadas, la escrita en español es regular.

Sr. traductor de la novela: Dr. sipmac lamenta haber sido duro con Usted, pero deja constancia de que está familiarizado con el problema de traducir, así sea en pequeña escala. También ha tenido sus desaciertos.

A la editorial que quiera volver a editar la novela en español: por favor traten de hacerlo bien esta vez.

lunes, 24 de abril de 2006

¿Quién dijo que se acabó el genuino sentido del humor?

Siempre podremos contar con su fino humor
Hoy está muy socorrido el uso de la parodia, el sarcasmo y el de la burla cruel para hacer reír al público. Lo que menos se intenta es la ironía fina. Miremos a Lisandro Duque hablando del etnocentrismo castellano (ahora no me sorprende tanto por que el auge de las autonomías): 

Todavía no se sabe qué tratamiento recibirá nuestra forma de saludar —“quiubo”—, que en España no es que la entiendan de a mucho. ¿La subtitularán con su escueto “Hola”? Alguna vez le escuché a Santiago García una anécdota sobre un episodio del que fue testigo, y que evidencia lo dogmáticos que son algunos españoles con su idioma: un padre instruía a su hijo, quien se preparaba a viajar a Inglaterra, sobre lo “raro” que hablaban en ese país: “Oídme chaval, a un inglés no podeis pedirle leche, sino milk, ni pan, sino bread, ni azúcar, sino sugar. Los muy gilipollas le han cambiado el nombre a todo”.
Pero no todo esta perdido en Europa, por cada Berlusconi hay un Umberto Eco, esta vez comentando la demanda por plagio que recibió el autor del Código DaVinci: 
Es verdad que para hincarle el diente a una parte del potosí millonario del libro de Brown uno estaría dispuesto a firmar ante notario que no es hijo del propio padre legítimo sino de alguno de los numerosos marineros que solían visitar a su señora madre, por lo que Baigent y Leigh tienen mi más sincera comprensión.
Como diría el difunto Pepo: ¡Plop! ¡Que viva Umberto Eco (o su traductor)!

Dr. sipmac has ranted.
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Campana de Gauss Vital (tomado de Internet)

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