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viernes, 1 de junio de 2012

Nazis Antitabaquistas: En contra del tabaco y en contra de la lógica

Hace treinta y cinco años la industria nacional tabacalera estaba en las últimas. No, no era que los colombianos habían dejado de fumar; era el contrabando rampante el que tenía contra las cuerdas a los productores nacionales, que no podían competir con marcas internacionales que eran mucho más baratas. El patrocinio de algunas Vueltas a Colombia era literalmente el eslogan "No al Cigarrillo de Contrabando."

Serían las políticas a partir de la Apertura Económica de los 90's las que lograron cerrar la brecha. Que luego en el nuevo siglo vinieran las multinacionales BAT y Philip Morris a comprar las tabacaleras nacionales es otra historia, pero si vinieron, fue porque las empresas se habían recuperado.

Ahora los Nazis del Antitabaquismo, no contentos con proponer medidas absurdas, quieren llevar el absurdo al límite: creen que si suben los impuestos y los precios de los cigarrillos van a acabar con el tabquismo en Colombia.

Las multinacionales del tabaco se enriquecen más cuando se dan las condiciones para el contrabando. Pasó con el licor, con los electrodomésticos y perfumes y también con el tabaco. La lección de hace treinta y cinco años, cuando en algunas regiones del país era imposible conseguir cigarrillos nacionales, es ignorada por los Nazis Antitabaquistas.

El crimen organizado de este país está ad portas de tener otra jugosa fuente de ingresos...
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jueves, 17 de mayo de 2012

El estado sabe que es lo mejor para tí y tus cesantías

Los fondos de cesantías y de pensiones que funcionan a base de cuentas individuales son un embeleco. De la forma que "cuidan" de nuestra plata, perdemos plata si cae la bolsa y perdemos plata si cae el dólar. Pero los dueños de los fondos nunca pierden. Para el efecto, daría igual que los aportes de cesantías y pensiones fueran depositados en una cuenta de ahorros que la ley previera que sólo se pudieran tocar... bueno, en caso de perder el empleo o de jubilarse. Al fin y al cabo, en una cuenta de ahorros el rendimiento aunque magro, siempre es para arriba.

Si me explico entonces? Los fondos son un desgaste de gente y de recursos atrás de nada. Pero el gobierno decidió entonces que lo mejor para ayudarles era ponerlos a jugar más tiempo todavía con la plata de los trabajadores colombianos. Darán entonces la mitad de las cesantías a lo largo de seis mesecitos en cuotas que no van a significar un rábano y el resto... para cuando quiera comprar casa o educarse.

Déjenos su platica!

Por lo visto, el Partido Liberal, de liberal no tiene nada. Rafael Pardo, tampoco. En vez de liberalismo, es puro estatismo lo que quieren.

Es que es peligroso el individuo que tiene plata y se pone a tomar decisiones, según el estado colombiano. El estado sabe más que uno y es el que debe decidir cómo se maneja la plata de uno.

miércoles, 11 de enero de 2012

“Buen gobierno” no es “más gobierno”

"Me gusta ser capaz de despedir a las personas que me prestan servicios."

Mitt Romney (precandidato republicano a la presidencia estadounidense)

Esta debería ser la directiva que debería gobernar la trayectoria de los empleados públicos. La libertad de elegir, que en el sector privado permite que cuando hay competencia, ningún oferente se salga con la suya. En el sector público, la libertad de elegir no existe.

En nombre de la justicia social, la nómina oficial nunca para de crecer. Cada problema de la nación se soluciona con una ley, un impuesto y un instituto descentralizado (ahora se llaman agencias). Cuando no se vuelve fortín político la entidad, el sindicalismo hace que la entidad empiece a servir exclusivamente a quienes utilizan esa coraza para no tener que rendir cuentas nunca más a quienes les pagamos el sueldo.

Y es que en vez de servir a los contribuyentes colombianos (que somos todos), nosotros servimos a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial; primero con sueldazos (porque sólo así se puede atraer talento al sector público — la misma lógica aplica tanto para Planeación Nacional como para el Congreso), y luego con pensionsazas y pasaportes diplomáticos a perpetuidad (porque no se puede rebajar la dignidad de la justicia ni de quienes forjan las leyes).

El poder legislativo no es una fábrica de leyes, hasta el presidente lo sabe. Hace muchos años, cuando Juan Manuel Santos era un cero a la izquierda en las encuestas, tenía una fundación llamada “Buen Gobierno”, una columna semanal, el único diario de circulación nacional y un poder quizá superior al que nominalmente ahora ostenta. Entre tantas cosas que promovió como ejemplo de “buen gobierno” era que el congreso dedicara al menos el período de una legislatura a eliminar leyes inútiles, caducas, contradictorias y contraproducentes.

Luego en su primer año de gobierno, nuestro presidente se ufanó de ser “eficiente” por haber impulsado y convertido en ley más de veinte proyectos, entre ellos un rimbombante “Estatuto Anticorrupción” (¡Otro más!).

Ahora en un extraño arrebato de sentido común (de esos que solía tener cuando escribía su columna semanal), Santos sancionó un decreto ley que elimina más de un centenar de trámites engorrosos (¡Otro más!).

¿Cuándo será entonces que se simplifique por fin ese despelote de exenciones, agujeros y troneras que es el estatuto tributario? ¿Cuándo se volverá a recoger la legislación aduanera que está dispersa? ¿Cuándo se eliminarán las leyes inútiles, caducas, contradictorias y contraproducentes?


Creo que será mejor agarrar el "ficho" y sentarse.
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lunes, 3 de octubre de 2011

Caradura: el estilo nacional

Caradura
Álvaro González, presidente de Difútbol con mal disimulado gusto cometió una "infidencia" el domingo pasado en El Tiempo: el pueblo colombiano hipócrita y de doble moral, por no perdonarle a Hernán Darío Gómez el "error tan grave que cometió."


Caradura
En realidad, si González supiera expresarse mejor y fuera más directo, le reprocharía a la opinión pública el que por una vez los dirigentes de la Federación Nacional de Fútbol hubieran tenido que doblegarse sin poder salirse con la suya, confirmando al "Bolillo" en medio de un escándalo mundial (que nunca entró en sus mezquinas cuentas) y una atípica oleada de indignación en un país en que el maltrato a las mujeres no se toma con seriedad.

Caradura
Si no que lo diga Liliana Rendón, que después de una serie de declaraciones desafortunadas sobre el caso "Bolillo", dejó en claro que le importaba muy poco lo que pensara la misma opinión pública de ella. Al fin y al cabo no votan por ella.


Caradura
El dirigente o político colombiano que está acostumbrado a comprar y amarrar sus votos, siente que lo que piense el resto de la gente no tiene nada que ver con él. Al fin y al cabo pagó por ser elegido. No le debe nada a nadie excepto a su clientela y en última instancia, a él mismo. ¿Y la prensa? Una partida de sapos metiches aguafiestas. O si no que lo diga Juan Carlos Martínez, que paga una condena por parapolítica, y sin embargo consigue salidas de la cárcel ante jueces, permisos fuera del alcance del preso promedio. Al parecer a Martínez sólo le importan las elecciones de Octubre, la gravedad de sus delitos y lo que sienta o piense la opinión es completamente deleznable. Además, está también el recurso de la "race card", la que para mal por fin está empezando a funcionar en el país.

Caradura
Sólo así se entiende por qué Juan Manuel Corzo pensaba que sus salidas geniales pasarían inadvertidas: inmunidad parlamentaria, vales de gasolina con cargo al erario. Si el público se molestaba, bastaba con que pasaran un par de semanas y éste se olvidaría de todo y todo volvería a funcionar a las mil maravillas (para él).

Lamentablemente para todos ellos facebook, twitter y demás redes sociales no dejan morir el escándalo y les mantienen la presión y el reflector encima.

Porque con caradura es como triunfaron en éste país. El secreto de su éxito ahora tiene una grieta.


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sábado, 9 de julio de 2011

Gabinetología, esa práctica detestable.

Uno no necesita ser uribista furibundo para apreciar que en ocho años apenas haya habido rotación en los ministerios, so pena incluso de haberse tenido que aguantar unos francamente mediocres por el mismo lapso de tiempo. Se había terminado el cuentecito de que "los ministros son fusibles del presidente", y lo que era mejor, aquel deporte no tan exclusivo de los periodistas y los políticos que es el de hacer cábalas y especulaciones acerca de quiénes entrarían al gabinete de ministros; la tan mentada gabinetología.

Pero de la misma manera que no podía ser para siempre el trámite de pasaportes en horas (ahora se tira el trámite unos ocho días hábiles), pues aquella época dorada no podía aguantar al regresar la crema y nata bogotana al poder. Y como para darle más gusto a quienes tienen que derrochar ríos de tinta y torrentes de píxeles, tenemos el añadido de los ministerios resucitados (Ambiente, Salud y Justicia).
La gabinetología no es exclusiva de ministerios, claro que en gobiernos departamentales y locales la intriga se desarrolla con no menos fuerza que a nivel ministerial. Pero el gran juego que era oir, mirar y leer notas de prensa relacionadas con la gabinetología había quedado relegado. Ahora que regresa, también regresan las evocaciones de la obra garciamarquiana por excelencia, "Cien Años de Soledad", en la que los gallinazos encorbatados, es decir, los abogados bogotanos aparecían amanecidos en los cafetines de la ciudad, después de estar hasta altas horas con el presidente de la República, dilucidando que fue lo que quiso decir el presidente cuando dijo que sí, y qué fue lo que quiso decir el presidente cuando quiso decir que no.

Es que es una práctica arraigada en el inconsciente colectivo colombiano y si creen que no causaba molestias para quienes se veían arrastrados por semejante disciplina, que lea también "El Coronel No Tiene Quien le Escriba", donde le explicarán como los cambios en los ministerios y las demás corporaciones públicas eran la forma principal en que se manifestaba la desidia gubernamental que dilataba y enredaba el trámite y pago de las pensiones de los veteranos de la guerra civil, una burla cruel, una puntilla a la ingenuidad de quienes más que gobernados, eran ignorados desde la remota capital.

No importan los halagos que el gobierno reciba de la prensa extranjera y nacional (que parece haber convenientemente olvidado el por qué Juan Manuel Santos en vez de ser elegido presidente debía responder política y penalmente por los "falsos positivos", de los cuales ya muy poco se sabe), la sensación de retroceso es innegable.


Por lo que muy poco me importa quien ocupe la cartera de lo que sea. Es sólo un movimiento burocrático para satisfacer apetitos políticos.

Campana de Gauss Vital (tomado de Internet)

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