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jueves, 14 de marzo de 2013

Una "emisora" y un "abogado" se meten en camisa de once varas con La Luciérnaga


A ver, esta es la historia: A Néstor Morales desde sus épocas de "Hora 20" en Caracol Radio le tenían una parodia por cuenta del humorista Don Jediondo. En ella nunca salía muy bien librado por la evidente falta de modestia de "Modéstor Morales". Luego, cuando inició su ciclo como director de noticias de Blu Radio, la mamadera de gallo se intensificó.

Hoy, y usando una foto con una sonrisa que se ve algo socarrona, la verdad, la emisora de Néstor publica online el audio de una entrevista que le hacen al apoderado de Pacific Rubiales, Néstor Humberto Martínez. Al parecer, entre Néstor y Néstor se entienden, porque el abogado se refiere en términos muy desobligantes y oblicuos al director de "La Luciérnaga", el doctor Hernán Peláez Restrepo y al mismo programa.

Una cosa es la rivalidad entre dos emisoras de radio y otra tratar de tapar con insultos personales los cuestionamientos que un reputado programa de radio, con más de veinte años de estar al aire, le hace a la multinacional Pacific Rubiales. 

Por supuesto que el episodio deja muy mal sabor de boca, lo sucedido en Blu Radio se presta para suspicacias, y quien queda como profesional ruin y bajo y mala persona, no es quien está en Caracol Radio precisamente.

¿Quedó claro?  

domingo, 27 de marzo de 2011

El doctor Hernan Peláez y La Luciérnaga contra el estúpido culto a la juventud

A la tierna edad de 66 años fue cuando Sir Winston Churchill se hizo cargo del gobierno británico para hacerle frente a los nazis y cumplirle su cita a la historia en la Batalla de Inglaterra. El año pasado se cumplieron 70 años de este magno acontecimiento.

Para ir bajándole bríos a estas líneas, mencionaré el error garrafal y desobligante que cometió César Gaviria para con su mentor, el entonces presidente Virgilio Barco Vargas. En una campaña ya de por sí enrarecida por el asesinato de tres candidatos, César Gaviria cumplió su cita con la historia en el Cementerio Central de Bogotá cuando Juan Manuel Galán le invitó a recoger las banderas de su inmolado padre. Luego en una salida con muy poca clase, el candidato permite que se emita un comercial de televisión donde una afrodescendiente, con ese desdén propio de la juventud que no sabe nada dice que "los viejitos había que recogerlos ya y poner - todavía se usaba con traquilidad el verbo poner - a los jóvenes." Quizá Gaviria deseaba atajar de una buena vez a su adversario, el septuagenario Álvaro Gómez Hurtado, quien a su vez se convertiría años después en el cuarto candidato de aquella horrísona campaña de 1990 cuya vida sería segada por las balas. Pero para mí no dejo de ser un comercial de mal gusto, que quizá acertó en prever la tendencia estúpida de sobrevalorar la juventud sobre cualquier otro valor que represente experiencia y conocimiento.

Julio Mario Santo Domingo, quien al parecer en hechos no relacionados con estos antecedentes, decidió vender a Caracol Radio entre otros activos para pasar más tiempo con su nieta y el Jet Set europeo. El comprador resultó ser el Grupo Prisa de España, que al parecer también está en serios aprietops económicos en estos días y está recortando personal en otros países donde tiene presencia. ¿Su decisión en Colombia? ¡Pa' fuera los viejitos!

Por supuesto este tema toca a algunas de las joyas de la corona de la Cadena Caracol: Darío Arizmendi, que después de veintitantos años saborea el éxito de haber aplastado por completo a la competencia (pero que ya está jubilado) y al Doctor Hernán Peláez Restrepo, quien con La Luciérnaga dirige el programa número uno de humor y noticias del firmamento radial colombiano. "Don't mess with a winning formula", dicen los estadounidenses. ¿Para que fregar una fórmula ganadora?, diría yo. Sin embargo, no he podido dejar de notar como el elenco de La Luciérnaga ha estado haciendo olas en los medios colombianos últimamente. El puntillazo fue hoy la entrevista que le hizo Maria Jimena Duzán al Dr. Peláez en la que fué directo y al grano y habló de lo que ya mencioné aquí.


De forma que no entiendo cómo los dueños de Caracol (y algunos foristas), pretenden que se vayan las estrellas de la cadena (incluyendo al muy querido Padrino, Alberto Piedrahíta Pacheco), sólo porque ya están jubilados y viejos. Es en este caso de resaltar un cierto dejo de discriminación contra el adulto mayor el que se deja entrever.


Debe de llamarse el Grupo Prisa por la precipitud... y la falta de cerebro con la que acometen sus negocios.
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jueves, 7 de octubre de 2010

Gardeazabal, Coronell y Abad Faciolince: Trifecta de egos

"Nunca había tenido tanto poder"
No lo tomen a mal, cada cual de los tres tiene sus logros y sus merecimientos. Pero hay que ver lo que es meterse con Daniel Coronell y con Héctor Abad, eso ya lo sabe Gustavo Álvarez Gardeazábal, mejor conocido como Gardeazábal. Daniel Coronell, quien ha peleado rounds durísimos con Álvaro Uribe Vélez, jamás lo había leído tan punzante y tan personal como en "El patriarca del ocaso", una columna en la que se deja entrever una sacada de clavo:
Casualmente, unos meses después, el autor de la escultura apareció ante la Fiscalía diciendo que alguien lo había amenazado de muerte para que declarara que su obra era realmente como Gardeazábal la había descrito en el proceso. Tres testigos, citados por el acusado, ya estaban muertos.

En el libro El hijo del ajedrecista, Fernando Rodríguez Mondragón asegura que Gardeazábal oficiaba de escribano del cartel de Cali y recibía plata de su padre, Gilberto, y de su tío Miguel.
"Gardeazábal era escribano del Cartel de Cali"
Después de esto la pared. Nadie insinúa desde un lugar tan público como una columna de la revista Semana que yo sea un asesino y se queda tan tranquilo.

A Héctor Abad, aparte de compartir el estatus de víctima de la violencia que sacude a nuestro país, no le veo mayor afinidad con doña Íngrid Betancourt, vieja conocida de este blog. Y es que de forma inexplicable, don Héctor le hizo a Íngrid una entrevista muy benévola, meditada para mitigar el daño que causaron sus propias decisiones erróneas.
Hubo muchas cosas horribles de parte de la prensa. Una vez yo estaba encadenada del cuello, amarrada a un árbol en la selva, y en ese mismo momento alcancé a oír por el programa de radio La Luciérnaga que Álvarez Gardeazábal decía, especulando, inventando, que yo probablemente era la amante del comandante de las Farc Alfonso Cano. Yo a Cano no lo conozco, nunca lo he visto en mi vida. Yo estaba recibiendo el peor tratamiento imaginable, me moría de angustia, dolor y soledad, mientras ellos decían que yo estaba de amante de Cano, como si estuviera pasando vacaciones o teniendo un affaire amoroso con un guerrillero de alto rango. [La voz se le quiebra]. Antes de que saliera lo de Clara el hijo era mío, era yo la que había tenido un hijo. No, no, no. Fue tan ofensivo. Tanta maldad. La sociedad colombiana es despiadada, está enferma de ira.
"Mejor dedíquese a escribir literatura."
Oh, oh. De todos modos, la columna que Abad Faciolince del domingo 25 de Septiembre deja entrever la buena relación que quedó entre Betancourt y él, lo que allana perfectamente el camino para la sacada de clavo del 2 de Octubre:
A veces dice verdades, es cierto. Por ejemplo lee del Wall Street Journal la cotización del azúcar; y es exacta, con eso no charla un valluno. O cuenta idéntico, como si fuera suyo, un confidencial de Semana o de El Espectador, sin citar la fuente, como si él fuera el origen e insinuando que misteriosamente El Oráculo de Tuluá ha llegado a saber que...
Después de esto la pared. Nadie insinúa desde un lugar tan público como una columna del periódico El Espectador que yo sea un mentiroso y se queda tan tranquilo. Pero nada, el mismo lunes Gardeazábal recibió las pullas de los humoristas del elenco de La Luciérnaga de Caracol y no dijo gran cosa. Pero antes de eso:
[Respecto de Daniell Coronell y sus acusaciones] Son las calumnias que produce el delito del éxito. Le tienen más miedo a él por sus odios para mirar con éxito la política colombiana.

A lo largo de mi vida establecí muchas relaciones, dictando conferencias, cuando fui profesor universitario, cuando fui político, cuando fui mandatario. Y he tenido la habilidad de conservar esas amistades. A través de ellas he construido una red de información que muy pocas personas pueden tener en este país. Fuera de eso me leo todos los periódicos de toda Colombia desde las cinco de la mañana que empiezo a trabajar. Y trato de oír el mayor número de emisoras y de ver el mayor número de noticieros de televisión. Después empiezo a llamar a muchísimas personas a confirmar las noticias que voy a dar. Por eso no solo estoy bien informado sino que trato de datearme bien, para no equivocarme. ¿Qué diferencia hay entre estar bien informado y bien dateado? En este país el chisme abunda y la gente lo deforma y nadie pone cedazo. Todo el mundo cree que por haber recibido un chisme está bien informado. Hay que estar es bien dateado.

Yo soy un amable consejero de todo aquel que lo necesite.

Yo fui elegido muchas veces, y fui elegido con una cantidad abrumadora de votos. Y he sido alcalde, gobernador, concejal, diputado, muchas cosas, y nunca había tenido tanto poder, esto sí es poder.
¡Se me olvida! Uso la expresión de María Isabel Rueda para recordar que si los de El Tiempo van a guardar en Internet la información con la (falta de) presentación que están usando, mejor es que no hubieran rediagramado nada.

Campana de Gauss Vital (tomado de Internet)

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