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domingo, 22 de julio de 2012

El barranquillero promedio hizo una buena propuesta: háganla circular

A los congresistas nos gustan las leyes... Y EL BILLEEEETE!
En su incursión de esta semana en sipmacrants!, en donde habló de cosas que no deberían existir en Colombia, se le dio por meterse con la vaca sagrada de los políticos: el régimen salarial de los altos funcionarios del estado.
El régimen salarial de los altos empleados del estado: una de las injusticias más hirientes de este país no es sólo que los congresistas, magistrados, ministros, consejeros y demás yerbas devenguen sus sueldazos, sino que también se las arreglen para recibir luego, además de adefesios tales como pasaportes diplomáticos a perpetuidad (una de las prebendas más codiciadas de los altos funcionarios públicos), pensiones millonarias que amenazan la viabilidad de las finanzas públicas, justifican la creación de más impuestos, y desvían los recaudos de éstos de la inversión social. Afortunadamente, la solución es muy simple: salario integral para todos los altos cargos del estado. Para una gente tan culta y preparada, no es difícil ponerlos a ahorrar de su cuenta para su pensioncita y sus cesantías; al fin y al cabo si algo han demostrado estos rateros de cuello blanco es la creatividad a la hora de desfalcar al estado. Están en mora de quitarle este fardo a la nación, a los contribuyentes y a las generaciones venideras que seguirán heredando el pago de sus jubilaciones millonarias.

Eso está muy bien. Y ya todo el país debería estar debatiendo esto. ¿Acaso no sería un gran ahorro para la presente y las futuras generaciones el que los altos funcionarios, los de los sueldazos, se hagan cargo de ahorrar para sus prestaciones en vez de seguir desangrando sus finanzas públicas?

Y es que ni los congresistas, ni los ministros, ni los magistrados van a aceptar semejante propuesta que les corta el privilegio de contar con el estado y los contribuyentes para que siempre tengan que sacarse un ojo viendo de donde les van a tener que pagar sus prebendas.

Por eso mismo, #ConstituyenteYa!
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miércoles, 11 de enero de 2012

Reforma a la Justicia: una fiebre de 33 años que no remite

La muy celebrada constituyente de 1991 tiene su raíz en una fallida reforma a la justicia que por lo menos desde la era de Alfonso López Michelsen se quería llevar a cabo. El último intento previo a la nueva constitución se desplomó en las postrimerías gobierno de Virgilio Barco y durante lo peor de la "guerra frontal" que se declaró al narcotráfico, por el escandaloso mico del referendo sobre la extradición. Ni la "Pequeña Constituyente" de 1975 (casualmente descarrilada por la Corte Suprema de Justicia), ni tampoco el congreso pudieron con la tarea.

Luego la Corte Suprema decidió ampliar inesperada (y quizá sin sustento legal real) el mandato de la flamante constituyente declarándola "omnímoda y soberana". Más de 100 años de jurisprudencia se van por el desague y llega el estado social de derecho, que 25 años después es una nueva colcha de retazos. Y la no extradición se convierte en un artículo de la Constitución ("La Constituyente es el camino". Sí, claro).

La última reforma a la justicia ("consensuada") de la era Santos tampoco se atreve a coger al toro por los cuernos.

Las llamadas altas cortes no pierden sus malas mañas (ni quieren hacerlo).

Los colombianos piden justicia eficaz, y lo que reciben a cambio son carruseles de pensiones (con palomitas) y una piñata de pasaportes diplomáticos a perpetuidad para los magistrados.


¿Si no es el tiempo de otra constituyente, entonces, de qué?
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miércoles, 20 de julio de 2011

Cinco reformas que irían antes que la de pérdida de poderes para el presidente que se reelija

160 años de óxido y desdibujamiento ideológico
Con glosas del Agente P

Liberales proponen quitarle poderes al Presidente si es reelegido

Esta será la propuesta bandera del Liberalismo para esta segunda legislatura. La idea es reformar la Constitución para que el Presidente que sea reelecto no concentre los poderes a su alrededor.

Un esfuerzo de ocho debates y un desgaste de dos años o más podrían ser mejor usados en, digamos, una reforma total al estatuto tributario, simplificando el texto y eliminando exenciones con nombre propio. Pero, para gustos hay colores y es mejor dedicarse a componer el nuevo traje del emperador, de acuerdo a nuestro anacrónico Partido Liberal.

Para el jefe del Partido, Rafael Pardo, "la reelección desequilibra los poderes en favor del Ejecutivo" por lo que es necesario que haya una norma constitucional que permita que el mandatario reelecto no tenga las facultades nominadoras de magistrados de las altas cortes o el nombramiento de altos cargos como el Fiscal General o los miembros del Banco de la República.

Hum, a mí me disgusta más el carrusel de pensiones del congreso, y no nos digamos mentiras, el poder judicial. Nuestra corte suprema de justicia no ha abordado el tema, que es una forma de decir que los magistrados se han hechos los locos, después de repartir "palomitas" magisteriales a diestra y siniestra para que los "favorecidos" coronen pensiones alucinantes. Sin mencionar los absurdos pasaportes diplomáticos de los magistrados. Ya está, una reforma pensional y a la justicia.

"Queremos que eso quede claro, que si hubiere una eventual reelección, que exista el mecanismo para que no quede todo en manos del Ejecutivo", señaló el dirigente político al finalizar una reunión con su bancada horas antes de la instalación del Congreso.

Pardo también consideró que es necesario hacer un replanteamiento del gabinete ministerial a un año de la posesión de Juan Manuel Santos.

Esta reforma política no sirve para nada. Los apetitos burocráticos siguen siendo los mismos, y Rafael Pardo se comporta como si hubiera sacado la votación de Juan Manuel Santos y no la peor votación que el Partido Liberal alcanzó en toda una historia bicentenaria de elecciones presidenciales. Ya está, una reforma orgánica al funcionamiento interno de los partidos.

"Me parece que hay cosas que funcionan y otras que no", afirmó Pardo, quien indicó, no obstante, que no se aventura a decir nombres de quienes deben cambiarse en el gabinete.

Resumiendo: 1. Reforma tributaria integral. 2. Reforma pensional del sector público. 3. Reforma a la justicia. 4. Reforma de partidos que pierden elecciones... y una que es capricho mío, 5. Ley de prohibición de la gabinetología.


Y eso que no soy politólogo...

Links relacionados:

* Liberales proponen quitarle poderes al Presidente si es reelegido (caracol.com.co)
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jueves, 21 de octubre de 2010

Post 420: No hay plata para curar a los burros/periqueros/bazuqueros

¡Claro que sabemos lo que hacemos!
Fue una obsesión del ex presidente Uribe el reformar la constitución colombiana para volver a penalizar el porte y consumo de dosis mínima de drogas ilícitas. Por supuesto que la prensa y los bienpensantes de este país no desaprovecharon para dejar todavía más como a un retardatario y retrógrado al entonces presidente, que había hecho de este asunto "un punto de honor".

Como todas los actos de ley, éstos traen consecuencias imprevistas e inintencionadas. Ahora sabemos cuantos drogadictos habría en el país: 320.000, o un 0.73% de la población nacional. Como había que no sólo penalizar a los consumidores de droga, sino aplacar las sensibilidades de la prensa y los bienpensantes de este país, se determinó en el acto de reforma constitucional que habría que rehabilitar a los adictos.
Lo hice de joven, por eso no puedo decirle a la gente si hacerlo o no (pero en todo lo demas sí).
Ah, sí. ¿Cuánto es que vale rehabilitar a un adicto? ¿A cómo? Bueno, unos $ 35.625.000 por paciente. Haciendo unas cuentas rápidas, se necesitarían entonces unos $ 11.400.000.000.000 para rehabilitar a todos nuestros drogadictos. Sí, 11,4 billones de pesos. Mientras tanto, el déficit actual de vivienda en el país es de 6.960.000, de acuerdo a Camacol. Con 11,4 billones de pesos podrían financiarse casi 57 kilómetros de metro, solucionarse el déficit actual que tiene el sistema de salud colombiano, y aún sobraría plata. Con esos argumentos, ¿ya saben para donde voy? No estoy seguro, pero...
¿Qué miras? Estoy desarrollando libremente mi personalidad, ¡Open the parch!
Ah, sí. La legalización, que las drogas pagarían impuestos y de ahí... ah ya. Pasaríamos del muy brocha estado cantinero al más cool estado jíbaro. No habría ni trapisondas ni componendas, ni pactos por debajo de la mesa; es que todo lo controlaría el estado, ¿verdad? Es más, la delincuencia desorganizada, la organizada, los paracos y las guerrillas se encontrarían con un exceso de capacidad instalada (de violencia) sin poder usar, porque la ley les arrebataría buena parte de sus ingresos. ¿A qué se dedicarían con todas esas armas? Pero dejemos eso así, por ahora, porque ya me estoy metiendo en otro tema. Simplemente la gente habla y habla de despenalización, de legalización y no piensa ni un poquito en las consecuencias imprevistas e inintencionadas.
Drugs are for losers

La prensa y demás bienpensantes la quieren tener (y ganar) de ambas formas: quieren que la gente siga desarrollando libremente su personalidad, y que el estado colombiano, se encargue de todos modos de curar a nuestros enfermos. Hay un concepto muy peregrino, muy poco tenido en cuenta, que es el de la responsabilidad personal. Y por lo menos hoy ya sabemos exactamente cuanto cuesta la irresponsabilidad de nuestros adictos.

Y que no hay plata para curarlos, aunque eso no impide que alguien interponga una tutela (amparo). Estoy seguro de que la Justicia y la Corte constitucional tendrán algo que decir.

Campana de Gauss Vital (tomado de Internet)

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