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sábado, 7 de abril de 2012

Amparito, miénteme por favor...

Mentiras de todos los días. Mentiras de los supermercados. "Ofertas" permanentes de tres jabones por el precio de dos, o de dos desodorantes por el precio de uno; todo simplemente porque no se puede estancar la rotación del inventario y hay que inventarse algo para salir de tanto potingue. John Doe, el asesino en serie de Se7en, decía estar hastiado de lo trivial que era la avalancha de pequeños pecados de todos los días por lo que decidió resolver su hastío con una "original" serie de asesinatos basada en los pecados capitales. Así cualquiera podría justificar su descache con tanta mentira diaria...

Olvídense de eso porque no se necesita ser un teólogo para saber que la gente esta en cierta forma inoculada contra la sarta de mentiras de la vida diaria. ¿O acaso se creyeron cuando nuestra inmarcesible Amparo Grisales se mantenía joven a punta de Revertrex? ¿O que tenía 55 añitos? ¿De verdad se creyeron que el Revertrex servía para detener y revertir el envejecimiento?

Como diría el jugador de póquer y culebrero de la tercera vía: ¡no nos crean tan pendejos!

No me malinterpreten: los fabricantes-distribuidores del mejunje mejor conocido como Revertrex fueron hallados culpables de publicidad engañosa y fueron obligados a publicar ocho retractaciones en la prensa nacional reconociendo su mal proceder. Por ello deben responder. Pero de ahí, a tratar a los compradores de Revertrex como unas ingenuas víctimas de un diabólico ardite, tratando de crucificar por todos los medios a Amparo Grisales por haber prestado su imagen a título oneroso, como dirían los abogados, para impulsar las ventas de un producto ambiguo, obligándola a defender como gata boca arriba lo indefendible... es un poco como ejecutar al mensajero de las malas noticias. Y si fuera así, yo no ví u oí ningún linchamiento público en la W Radio de Felipe Zuleta por haber apoyado la candidatura de Samuel Moreno Rojas a la alcaldía de Bogotá.

Mentiras de todos los días. Mentiras de los supermercados. ¿A quién escogería Usted para mentirle? Muchos escogieron ya a Amparo Grisales, que sin duda es una diva, pero no muchos la consideran actriz (porque nadie es actor si siempre representa el mismo papel) ni cantante, ni joven, si a eso vamos. Pero Amparo sigue triunfando porque sabe mentir, y eso para nada es un insulto.

Un actor por definición es un impostor de emociones.


Un mentiroso.

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jueves, 23 de febrero de 2012

Quince Por qués sin respuesta

1. ¿Por qué en este país a cualquier guiso de carne en cubitos le llaman Goulash?

2. ¿Por qué nadie dice que el éxito en vida de Julio Mario Santo Domingo dependió en gran medida de la protección que el estado le brindó?

3. ¿Por qué entre más dicen que baja el desempleo hay más gente subiéndose a los buses a cantar, a vender o a pedir?

4. ¿Por qué Martín De Francisco y Santiago Moure pensaron que su “audiencia target” está en capacidad de comprar carro?

5. ¿Por qué otra vez la presión para que presten los estadios remodelados para conciertos para que después se “pierda” otra plata más en remodelaciones?

6. ¿Por qué la gente le lambonea tanto a Gustavo Petro en Twitter y en Facebook (pareciéndose irónicamente a los uribistas con Uribe)?

7. ¿Por qué la gente no relaciona que para mirar en qué resultará la gestión demagógica (pero políticamente correcta) de Petro basta mirar lo que pasa en España y Grecia?

8. ¿Por qué Paola Turbay y Manolo Cardona aceptaron servir de jurados en un reality colombiano si les iba tan bien en Hollywood?

9. ¿Por qué si la gente odia tanto a Amparo Grisales, el reality Yo Me Llamo es el programa más visto del Prime Time, superando holgadamente a sus competidores?

10. ¿Por qué los acordeoneros de los conjuntos vallenatos se dejaron quitar protagonismo (a veces ni salen en las portadas)?

11. ¿Por qué los Santos desean salir de su patrimonio familiar? ¿No hay ningún otro conglomerado de medios que desee comprarlo?

12. ¿Por qué todos los carritos de supermercado vibran en forma tan horrible?

13. ¿Por qué Carnaval S.A. no se preocupó por convertir a #CarnavaldeBarranquilla en TT?

14. ¿Por qué no le hacen un reconocimiento a Alvaro Lemmon por haber convertido por su solo esfuerzo las palabras costeño y corroncho en sinónimos?

15. ¿Por qué no ha habido seguimiento ni menos cubrimiento ecuánime en la prensa colombiana de temas como Climategate, Solyndra, el TEA Party, Obamacare, #OccupyWallStreet o el caso de Baltasar Garzón, entre otros?
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domingo, 9 de octubre de 2011

Amparo Grisales Vs. Marbelle: Una es Diva, la otra no

A ver, no puede ser muy difícil la cosa. Elegantemente decadente o vulgarmente decadente? Intérprete de tecnocarrilera o símbolo sexual en ejercicio? Blue Label o aguardiente? Arroz con Pollo o Caraotas? Clase innata u ordinariez congénita? Mala cantante o cantante mediocre? Jamona o firme? Trayectoria rutilante o irrelevancia guisa? Arrogancia de diva o arrogancia ilusa? Amparo Grisales o Marbelle? Revertrex o Marranelle?

No puede ser muy difícil la cosa, pero en un país en que Juan Pablo Montoya quedó como Deportista del Siglo XX (por encima de "Cochise" Rodríguez, Pambelé y El Pibe) gracias a una caterva de internautas despistados, pues que el sentido común escasea. A ver los hechos: un reality donde imitadores de grandes cantantes pasan por la guillotina de Amparo, se convierte en un inmenso hit de sintonía y en un fenómeno de masas, dándole otro cuarto de hora a la diva. Una vez acabada por completo su carrera discográfica, Marbelle se ha reencauchado una y otra vez a base de cirugías, escándalos, una exitosa telenovela biográfica y el Reality "Factor X". Enfrentadas por la misma audiencia, Marbelle se dedicó a atacarla vía Twitter (se le reconoce al menos el no haberse metido con el hashtag #MurioAmparoGrisales) y Amparo le devuelve los ataques e intenta ponerla en su sitio.

Para cualquiera con dos dedos de frente es obvio que Marbelle está dando pataleos de ahogado por la audiencia, porque está muy lejos de la liga de Amparo, incluso habiendo pasado ya su mejor momento (quizá con Los Pecados de Inés de Hinojosa). Pero no habrá quien las ponga en el mismo nivel. Por lo que reitero: no sólo sus atributos físicos, sino que sus carreras y personalidades no resisten la más mínima comparación.

Hasta en lo inmencionable y en los golpes bajos ni siquiera hay punto de comparación: el difunto Roberto Posada García-Peña (D'Artagnan) insinuó en su memorable columna "Oh Pu(n)tería" la existencia de un affaire presidencial entre Amparo y Ernesto Samper (acérrimos defensores públicos entre ellos), mientras que a Marbelle... le tocó el edecán del entonces presidente Pastrana y una semiincestuosa relación con su hijastro, que no pierde oportunidad de comentarlo en público.

El equipo sipmac ha defendido anteriormente a Marbelle y criticado sin piedad a Amparo, pero considera que lo justo es lo justo (y no hay opinómetro descriteriado que lo cambie.)
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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Televisión colombiana: de la era de la caja mágica a la del entretenimiento descerebrado en pantalla plana

La lucha por el rating ha existido desde que existieron los medios de comunicación. Incluso cuando sólo había un canal de televisión. Sí, un solo canal, visto en televisores en blanco y negro, con una resolución fatal, y del tamaño de un ultraplano de los de ahora, pero con la dimensión adicional de la profundidad. Así era la caja mágica.

En aquellos bucólicos días, se consideraba al televisor como poco menos que una panacea (tal como se le ve ahora al computador y a la Internet, ¿no les parece?). Nuestra Intelligentsia creía que bastaba con un televisor por salón, ahora es un computador por estudiante. En aquella época se ofrecía el estudiar primaria por televisión y el bachillerato por radio, con lo que el estado se desentendería rápidamente de su deber de brindar educación a su población. Por algún lado debe quedar el registro de los pocos que completaron el bachillerato por radio (Radio Sutatenza), pero no hay forma de saber si alguien terminó la primaria por televisión.

En cuanto al valor de entretenimiento, pues, qué les puedo decir… cuando no tienes con qué comparar, simplemente lo poco que tienes te puede parecer genial. Es cierto que la mayoría de programas (para no decir todos), se realizaban con un presupuesto casi inexistente, pero lo que abundaba eran las ganas de quienes la hacían. Eran los tiempos en que meter una vaca viva en el estudio era una proeza igual a la de estirar los cables para transmitir Animalandia afuera de éste.

Como proeza era traer una serie extranjera, sobre todo estadounidense. No se engañen, se usaba la expresión “logro del pueblo colombiano”. Pasaban la película, pasaban la serie, y la gente no entendía por qué no pasaban más capítulos de los “Ángeles de Charlie”, o del “Hombre Nuclear” o por qué se acabó tan rápido la comedia “Fish”. El concepto de una serie cancelada a los trece capítulos o que no fuera renovada después de la primera temporada era tan insólito… como ininteligibles resultaban para el colombiano promedio “Maude”, “The Jeffersons” y “All in the Family” (mejor conocida como “Mi Familia”), sobre todo cuando Archie Bunker no estaba insultando a sus congéneres.
Lo que no entiendo ni entenderé es por qué nos pasamos tanto tiempo de ésta forma tan chichipata, con un solo canal, televisión en blanco y negro, programas de bajísimo presupuesto. Mentira, lo que pasa es que nadie se ha puesto a dilucidarlo en voz alta (¿Será que es así?). La razón fue que teníamos en aquel entonces (y tenemos ahora) una concepción del medio televisivo, digna de Corea del Norte. El espectro electromagnético pertenece a la nación desde siempre por derecho constitucional, y éste es el que otorga concesiones y licencias, previo llenado de requisitos y certificación de idoneidad.

Por este tipo de mentalidad, cuando apareció el primer intento de canal privado (el extrañamente olvidado Teletigre), éste acabado a punta de envidia política. Claro está, de otra forma nunca hubiera aparecido el canal 2 de la televisión colombiana. Con ésta misma mentalidad, nuestro nunca bien ponderado ex presidente Belisario Betancur, regionalista a morir, convencido de que gobernar era favorecer a unos y hacer que se mordieran los codos de la envidia los otros, decidido a convertir a Antioquia en pionera de todo, otorgó la licencia del primer canal regional, como si con uno solo bastara. Tuvieron que imponerse de nuevo las tradicionales vías de hecho para que pudiera concebirse la idea de un canal regional para la costa atlántica. Y luego otro para la zona pacífica. Y otro para la zona cafetera.

Y es que el estado siempre anduvo rezagado con la tecnología. Pasamos de la señal en blanco y negro a la de color, simplemente porque se había vuelto muy difícil conseguir repuestos para los viejos armatostes con los que se emitía. Ninguna consideración sobre si podía ser más atractivo para los televidentes ver a los Dukes de Hazard en color. Para no ir más lejos, actualmente junto con Panamá, somos los únicos países que escogieron en Latinoamérica el sistema europeo de televisión digital de alta definición (¡ni siquiera Venezuela despreció en esto a Estados Unidos!). Y ésta es la hora en que no disponemos de un satélite de comunicaciones propio, seguimos dependiendo de otros y de nuestro sistema de antenas repetidoras.
La misma mentalidad estatista permeaba a la primera generación de artistas, la cual duró unos buenos treinta años al aire, al punto de que llegaron a pensar que el medio televisivo lo tenían escriturado por derecho divino. Claro, imagínense lo que es aparecer día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año con regularidad: terminas por creer que te lo deben todo. Hasta la seguridad social. Si era cierto que pagaban tres pesos a nuestros artistas por todo lo que hacían, ellos a su vez se quedaron esperando imprudentemente una solución de los políticos y del estado en vez de cotizar su propia seguridad social o guardar más para después.

Era tanto el sentido de “derecho adquirido”, que estuvo a punto de ser aprobada (o fue aprobada, no puedo recordar bien) una inverosímil ley con la que se pretendía limitar el ingreso de artistas extranjeros a la televisión colombiana, porque debían rendir antes que nada, un examen de idoneidad ante tres jurados colombianos.

La renovación se había hecho indispensable, y la posibilidad de exportar, no sólo importar, era una realidad, por lo que sucedió algo completamente previsible: una generación formada en el teatro y el radioteatro veía cómo era desplazada por una “recua” de aparecidos sin talento, reclutados de los centros comerciales, las agencias de modelos y – glub - los reinados de belleza. Hoy la gente reconoce en pantalla a la gran actriz de carácter Margarita Rosa de Francisco, pero ya no recuerda a la ex virreina nacional de la belleza Margarita Rosa de Francisco Baquero y el tierrero que se armó cuando fue contratada para presentar uno de los noticieros más influyentes del país, con evidentes mayores ganas que preparación efectiva. Claro está, la inolvidable Mencha se formó sobre la marcha, terminando por convertirse en la diva que pondría las cosas calientes, disputándose el centro de atención con Amparo Grisales, quien ya tenía una eternidad de aparecer en TV.

La ecuación cara bonita = estrellato de televisión se impuso, no sólo a pesar de la reticencia de los actores y actrices veteranos, sino de nuestra crítica televisiva nacional, para quienes el referente a seguir no era ni siquiera la televisión francesa, sino el cine francés. Es difícil de creer, pero las críticas destilaban (y en cierta forma no lo han dejado) cierta lánguida inconformidad porque nuestras telenovelas no se parecían más a lo que hacían los galos en el celuloide, o las telenovelas brasileñas, en su defecto.
Acostumbrados a como habíamos estado, de ver adaptaciones de Balzac en formato telenovelero (¡Papá Goriot!) y buena parte del boom latinoamericano también (Gracias por el fuego), hace treinta años los colombianos no podíamos concebir una televisión dedicada al entretenimiento descerebrado, como la que tenemos ahora.

No puedo culpar ni señalar injustamente a aquella generación por querer convertir (a como diera lugar) a la caja mágica en un medio trascendental, pero esto no iba a poder ser por mucho más tiempo. Porque a este invento, a lo largo del mundo libre, no le gusta prestarse de a mucho para cosas serias, y porque la competencia lo hace nivelarse por lo bajo. A la televisión gusta ser grosera y sucia; así como decir mentiras, sobre todo porque la gente piensa que si lo vio en televisión, entonces debe ser verdad. Tanto es así, que la onda de lo políticamente correcto (una forma de disfrazar la realidad con palabras que no reflejan la verdad) ha vuelto ridículas a las series de época.

Paradójicamente, seguimos necesitando de la competencia para que nuestro medio evolucione. De la misma forma que le hizo daño esa eternización de nuestras figuras primigenias (y que echamos de menos, no nos digamos mentiras), también perjudicó a todos el que no se desarrollara el concepto de temporadas acá. Las telenovelas y demás programas tendrán que tener en cuenta a Internet de ahora en adelante, y a una nueva generación de videntes que emerge con un muy corto período de atención. O resignarse en repetir la misma fórmula hasta que su público cautivo termine de envejecer y fallezca.

Otro ejemplo: Los musicales se volvieron redundantes en la era de You Tube (Y aun sin poder advertir o anticipar esto, Jorge Barón se fue a la selva a hacer conciertos, salvando inadvertidamente su espacio emblema en el ínterin). Los concursos se volvieron realities. Y los noticieros, de todo como en botica. Extrañamente, a estos últimos no ha aparecido algo que cuestione su tonta hegemonía y los haga volverse noticieros otra vez. El que escuche radio y luego vea televisión, sabrá que el tratamiento de las noticias (de lo que no lo es), varía del cielo a la tierra de un medio a otro.

La creatividad, la originalidad y las ganas de antes fueron desplazadas por el dinero y los recursos, sin que se hayan presentado avances. Sólo la competencia de otros medios podrá lograr que nuestra pantalla plana y descerebrada se pellizque.

No se puede tener todo, ni siquiera en la era de internet.
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miércoles, 14 de abril de 2010

Publicidad para Recordar -- Por Siempre

El periódico de circulación libre ADN, en su serie conmemorativa del Bicentenario (para mí habría que esperar hasta el 2019), hizo una evocadora reseña sobre la publicidad en el país. Como las imágenes tienen un verdadero valor, decidí reproducirlas junto con otras pescadas por mí en la web, y con mis propios comentarios (Diferentes a los de Dr. sipmac). Veamos:

HISTORIA DE UNA TRADICIÓN

Para irnos poniendo en ambiente, por si alguien piensa que fue una cuestión de oportunismo de Bavaria el unirse a la celebración del Bicentenario, nada más lea: "POR LA PAZ!, dijeron los héroes de la guerra civil el 21 de Noviembre de 1902, al concluir la contienda de los mil días." Sí señor, Bavaria estuvo ahí para paliar el guayabo que produjo la secesión de Panamá.

SE MODERNIZA LA PUBLICIDAD
Me encanta este aviso, las líneas del dibujo del perrito me recuerdan vagamente al estilo del gran caricaturista Ricardo Rendón. Inclusive, la caligrafía se parece. Aquí se nota la aparición de una publicidad cada vez más moderna, en que la verborrea palabra va cediendo protagonismo a la imagen.

MÁS QUE UN AVISO, UNA OBRA DE ARTE
¿Cómo se llamará este estilo? ¿Art Deco? ¿Impresionismo alemán? ¡Genial! ¿Cuando volveremos a ver algo como esto?

MAS... ¿CUBISMO?
Una ligera (y elegante abstracción) de una aviso de la Cía. Colombiana de Tabaco, del cual se dice hizo historia.
LAS INDUSTRIAS TABACALERA Y LICORERA DESCUBREN A LA MUJER
Ellas pueden vender más que cualquier expresión artística. Del glamour de mitad del siglo XX a la exuberancia de Amparo Grisales y las Chicas Águila.















ÍCONO DE LOS SETENTA
O de cómo un carro de carrocería antipática se convierte en un éxito gracias a un jingle y el slogan perfecto.

EL COLOMBIANO MAS VIAJADO Y CONOCIDO DEL
MUNDO
Juan Valdez. Me encantó su actuación en Bruce Todopoderoso.

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Campana de Gauss Vital (tomado de Internet)

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