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martes, 28 de octubre de 2014

#SoyCapazDe: Comer batracios por la paz - ¡NO!

Después de un largo receso, su amable servidor Agente P regresa a su blog de política y economía colombianas Tijera Press, el de la generación del copy and paste. Sin ningún orden específico de ideas empieza a despotricar del proceso de paz:

Batraciadas a la vista 

Es difícil no dejar de ser pesimista sobre el proceso de paz: Las concesiones impresentables o "sapos" ya por fin empiezan a aflorar. Que los mandamases estilo Romaña y Timochenko vayan a La Habana, hasta vaya y pase. Están negociando. Que los mismos cabecillas no paguen ni siquiera los ocho años de cárcel que impuso la ley de Justicia y Paz a los paracos será la verdadera prueba de fuego ante la opinión pública. 

Ya veo el por qué del hashtag ridículo y las toneladas de plata, ríos de tinta y píxeles que le gastan: #SoyCapazDe tragarme ese sapo.

Antonio Caballero

Ya en muchas ocasiones anteriores el equipo sipmac se ha ocupado de las volteretas argumentativas de Antonio Caballero:
Cualquiera diría que es un lapsus calami de un escritor que lleva toda su vida escribiendo, algún día tendría que equivocarse. Pero no, no hay ningún equívoco en algo como esto. Para Antonio Caballero, apasionado e irredento izquierdista en su juventud, con la lógica digna de la Economía Política de Nikitin, el Estado está para servirse a sí mismo y los particulares a éste.
Tal como en Cuba, Corea del Norte... y en la antigua Unión Soviética.
¿Qué el Estado no está para servir a sólo algunos particulares? Completamente de Acuerdo, Don Antonio. ¿Que el Estado está para servir a TODOS los particulares? Lástima que no esté de acuerdo con los demócratas, Don Antonio.
Ahora, con su columna de esta semana vuelve y juega: con tal de cuestionar a como dé lugar al uribismo sigue con sus habituales despliegues de pereza intelectual.
Son 68 tergiversaciones, o mentiras descaradas, que con su habitual ambigüedad semántica los uribistas llaman: “capitulaciones”, sin aclarar en cuál de sus sentidos usan la palabra: si en el de que el gobierno de Santos ha capitulado ante las Farc, es decir, se ha rendido ante ellas; o si en el más burocrático de que uno y otras han establecido las condiciones de un contrato, como en el caso de las capitulaciones matrimoniales; o si, en fin, en el  que el diccionario de María Moliner advierte como “poco frecuente”: el de “hacer cargos a alguien por faltas o delitos cometidos en el ejercicio de su empleo”. 
Es OBVIO que se trata de concesiones impresentables o "sapos" que ya por fin empiezan a desde hace rato afloraron.

Qué se puede esperar de alguien que (¡a su edad!) cree estar enterado de lo que pasa en Estados Unidos por leer la columna de Maureen Dowd en el New York Times...

Semana: Reescribamos nuestra historia

La paz se hace con los enemigos, dice la ya insoportable frase de cajón. Y Semana deja registro de lo que no pasó entre Uribe y Santos: que los dos no harán las paces. Por culpa de Uribe. Y que sí hay zonas grises, digo, concesiones impresentables, digo, "sapos", que ya por fin empiezan desde el principio estuvieron ahí.

Pero la noticia es que Uribe lo tergiversó todo, no que el proceso de paz está lleno de batraciadas.


martes, 25 de septiembre de 2012

Los siete pecados capitales de la revista Arcadia (No. 84)

Para quienes participan en el proceso de crear y leer la revista Arcadia (Número 82), les tengo un inventario de siete pecados capitales cometidos en dicho proceso:

Pereza: …intelectual, un pecado verdaderamente capital en una revista cultural. Antonio Caballero, tan ocupado como estaba en recitar por enésima vez su diatriba en contra de la guerra contra las drogas, se puso a buscar una forzada analogía entre esta y una foto de un policía antinarcóticos que aparentemente contaba una por una las panelas de cocaína de un decomiso. Lo grave de todo esto es que de una foto como aquella se pueden deducir cosas peores: el declive educativo es profundo, porque si los bloques de cocaína estaban perfectamente alineados, le bastaba al policía el hacer una simple operación aritmética de multiplicar filas por columnas, y no hubiera habido necesidad de contarlas una por una. Y lo peor es que Antonio Caballero no pareció darse cuenta de esto, tan ocupado como estaba de su diatriba antiimperialista.

Esta retahíla ya se volvió vieeeeeeeeeeja…

Gula: Antes: El pueblo colombiano no lee. Luego: El pueblo colombiano lo que lee son libros religiosos y la Biblia. Ahora: ah, que desgracia tan infinita, que el pueblo colombiano lea tantas Biblias y libros religiosos, ¡pero no se interesa por la teología! ¡Sólo hay una librería especializada en el tema en todo el país!

No pues, nunca están conformes, entonces. ¿Qué hacemos?


Avaricia (Codicia): la señora Carolina Sanín tiene unos deseos de cambiar los juegos olímpicos… a su absurda y políticamente correcta imagen y semejanza.

Da vergüenza ajena. Grima.

Envidia: La crítica de cine de Juan Carlos González A. Sencillamente no puede soportar que el resto de la crítica y el público haya erigido por aclamación a “Amigos Intocables” como una de las películas del año y superfavorita para lograr el Oscar de mejor película extranjera. Y se despacha contra ella.

¡Este crítico sí que se va a contracorriente!

Ira: la que me dio de ver “Coincidencias”, la caricatura de Powerpaola.

¿Encima le pagan por hacerla?


Soberbia: soberbia en el editorial de la revista, que pretende entender lo que Mario Vargas Llosa y Gilles Lipovetsky no entienden sobre la verdadera naturaleza de Occupy Wall Street. Soberbia la del ego de Norman Mailer, escribiendo sobre sí mismo y reseñado en “Un ego se confiesa”. Soberbia en cada nota.

La revista Arcadia rezuma soberbia de la misma manera que el diario El Espacio rezuma sangre.

Lujuria: obviamente con la urticaria que produce el hecho de ver como la novela Fifty Shades of Grey trata un tabú sexual con el mismo criterio y calidad que la saga Twilight trata el tema del vampirismo, Arcadia decide informarle al público que Thomas Mann es el espejo en el que se tienen que mirar E. L. James (y Stephenie Meyer), reseñando el centenario de “La Muerte en Venecia”, un cuento largo o una novela corta que, para los estándares actuales, no pasa de ser un bollo perfumado (para usar la terminología en boga), el símbolo perfecto de la revista Arcadia número 82. Citando otra vez a Alfred Kerr, “En todo caso, aquí la pederastia es hecha aceptable para la clase media educada.”

Gracias Arcadia. Ahora váyanse a donde el procurador Alejandro Ordóñez a confesarse.


¿Qué qué? Si yo compré la revista y la leí. Tengo derecho y este es mi blog.
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domingo, 10 de abril de 2011

Roy Barreras se gana la lotería

Después de ser parodiado inmisericordemente en La Luciérnaga y después de soportar (con cierto estocismo, como se pudo comprobar en Hora 20) la burla despiadada de Daniel Samper Ospina (a.k.a. The Real Ramoncito), al senador por el Partido de la U Roy Barreras le tocó la semana de estar de buenas.

Empezó bastante malita para él, porque su proyecto de ley que le impondría cárcel a los conductores borrachos, fue hundido en el congreso con un desdén que hasta generaría suspicacia: es increíble que en el Senado no haya ni un solo congresista sin padres, cónyuge, hijos o parentela que le hayan hecho experimentar el dolor que ocasiona un conductor borracho que con negligencia criminal siega o trunca lo más querido.

Ahora, este domingo escribe Felipe Zuleta Lleras en El Espectador:
Razón le asiste al congresista Barreras cuando pretendió que todos los borrachos que manejen y sean pillados, como se dice popularmente, fueran apresados hasta por 30 días en caso de dar positivo en la prueba de alcoholemia.

También escribe Antonio Caballero en Semana:
Tiene razón, sin duda. Aunque no se ve muy bien cuáles pueden ser esos "estándares internacionales" puesto que, como señala con pertinencia uno de los ponentes del proyecto de ley, el senador Roy Barreras, del Partido de la U, "en ningún país en conflicto ni en guerra civil interna se ha hecho una ley como esta". Pero tiene razón, sin duda, Madariaga, desde el punto de vista de la justicia. Aunque, como añade el senador Barreras, "la consecuencia práctica de incluir los bienes muebles es que la ley sería inaplicable". Y concluye: "Yo creo que es una buena ley; pero lo perfecto es enemigo de lo bueno".

Y también tiene razón Barreras, como la tiene Madariaga, aunque al contrario. Así ha sido siempre en Colombia, desde los orígenes: es la vieja oposición entre la aspiración jurídica a la perfección formal y la tosca realidad de las cosas: entre la práctica teórica y la práctica práctica.


A lo largo de toda la vida colonial y republicana, la clase privilegiada bogotana nunca ha ocultado su colosal desdén y desprecio hacia todo lo que sea de provincia. Cuando se nombra a un provinciano en un cargo público, es puro manzanillismo, pero si un miembro de la clase tradicional ocupa ese puesto, entonces es un nombramiento de tipo técnico. Roy Barreras ha sido tratado de lambón, arribista y lagarto primero uribista, luego de la variedad santista; es decir, siempre del sol que más alumbre. Ahora le reconocen cierto mérito en su gestión y en su pensamiento.

¿Que vendrá después? ¿Lo volverán presidenciable?


Si sigue con ese buen sentido y ponderación que está mostrando, bien merecido se lo tendría.
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lunes, 21 de septiembre de 2009

El Peso de una Reputación

En muy pocas ocasiones Dr. sipmac se ha metido de fondo en la crítica política, no por falta de ganas, sino por falta de tiempo para hacer las cosas con el rigor debido. Esta vez el respetado y afamado columnista Antonio Caballero, otrora apellidado por su actual patrono “El Llanero Solitario”, ha brindado con su columna “El Peso del Imperio”, una oportunidad para tratar con relativa facilidad ciertos temas políticos y periodísticos de interés (al menos para Dr. sipmac).

A lo largo de los años, muy pocos periodistas despiertan tanta admiración entre el público raso como lo hace Antonio Caballero. Caricaturista, periodista, novelista; famoso por no guardarse nada y por llamar pan al pan y vino al vino. Decidido yo a honrar, no a pisotear semejante reputación, tendría que hacer algunas precisiones sobre la columna de marras.

Primero, el tema general: que a pesar de sí mismo y de sus intenciones, el presidente de los Estados Unidos Barack Obama no puede evitar que su país se comporte como un imperio y como una nación racista. Ambos tópicos, imperio y racismo, darían para que corriesen ríos de tinta. Pero que en la parte de imperialismo quede para la muestra un botón: los pueblos de Europa Oriental sí que tienen algo que decir, ahora que Obama ha desmontado el plan del escudo anti-misiles para congraciarse con el neoimperialista ruso Putin, ¡el mismo día en que Polonia conmemoraba los 70 años de la invasión soviética! ¡Sí, la otra parte de la repartija que habían acordado Hitler y Stalin! A pesar de tener la misma información que Dr. sipmac, Caballero no mencionó nada de esto. No creo que le quedara difícil comentar que Obama, o sabía lo que hacía o es un inepto rodeado de ineptos que no le supieron sugerir otra fecha menos cargada de simbolismo para anunciar su decisión.

Veamos entonces que tendrá planeado entonces Obama para el “patio trasero”.

¿Y el racismo? Bueno, en la columna traen a colación el tema del representante Joe Wilson, un republicano que osó interrumpir la intervención del Presidente con un tajante “You Lie!”, expresión que me niego a traducir sin hacer una salvedad: que es posible inferir que Wilson tuteaba al presidente, sólo porque no dijo “You lie, sir!”, es decir, no dijo señor.

Pero ese vacío inexistente en la intervención de Wilson ha sido aprovechado por la prensa, entre otros por la columnista ganadora del premio Pulitzer, Maureen Dowd del New York Times, insertando la palabra boy (muchacho), lo que para Antonio Caballero implica algo mucho peor. En fin, la Dama Gris está dispuesta a hacerle los mandados al gobierno y al partido demócrata, junto con la mayor parte de la llamada gran prensa estadounidense. Rahm Emanuel (jefe de Staff de Obama), Paul Begala (comentarista de CNN) y George Stephanopoulos (Jefe de Corresponsales en Washington de ABC) se jactan de ponerse al día en la cartilla todas las noches por teléfono, no sobre lo que será noticia, sino lo que debe ser noticia. Estos son los responsables de informar al pueblo norteamericano (y al resto del mundo). Cualquier parecido con los antiguos Pravda o Izvestia no es ninguna coincidencia.

Y bueno, tratándose de Caballero, lo que me sorprende es que no se tomó la molestia de averiguar el por qué de aquel “You Lie!”. Obama, en su discurso ante el congreso en pleno, en defensa de una impopular reforma de sistema de salud, ya había mencionado entre otras perlas que la reforma (mejor conocida como Obamacare) no le costaría más a la nación, ya sepultada en deuda por una ley de estímulo de la economía que no ha estimulado nada, excepto la maquinita de fabricar dólares que cada vez valen menos, y un clientelismo rampante, algo que uno no asociaría normalmente con un país como Estados Unidos.

Cualquiera que esté familiarizado con el tema, sabe que Obama está decidido a pasar la ley de reforma de sistema de salud a como dé lugar. A pesar de contar nominalmente con mayorías en el congreso, y la mayor parte de la prensa de su lado (incluídos los caricaturistas), no tiene a la opinión pública de su lado. Esto no es ninguna ficción, la oposición es real. De otra forma, la reforma hubiera pasado por ambas cámaras con la celeridad que el presidente deseaba inicialmente.

La inconformidad de la opinión pública ha sido minimizada bajo su propio riesgo por la gran prensa (han oído hablar de algo llamado 9/12?), mientras que la dirigencia demócrata ha calificado a los opositores de Obamacare como nazis… y racistas (dicen que ésta, la denominada ”race card”, es la favorita de los demócratas para cuando las cosas van muy mal). Antes en Estados Unidos el slogan de la oposición era “Bush lied, people died”, ahora es “Obama lies, granny dies”, lo cual da una idea de la profunda desconfianza de buena parte del público hacia el pryecto de ley. Para los que la han leído, hay contenido polémico de sobra.
En fin, no quiero polemizar con la casi lírica descripción del peso de la púrpura imperial que hace Caballero. Lo que yo disputo es la cortedad de miras insuficiencia con la que abordó evidentemente buena parte de su columna, lo cual, lo único que me ha demostrado hasta ahora, es que Caballero dejó la extrema izquierda de su Alternativa hace años, para convertirse en un liberal al estilo de los Estados Unidos, o mejor dicho, al estilo del New York Times, sin opiniones propias. Un periodista tiene derecho a sus opiniones (o la falta de éstas), pero al menos debe respetar los hechos.

***

ACLARACION. He tratado de incluir todos los links posibles en tan corto tiempo para que los lectores tengan capacidad de verificar lo afirmado aquí. He tratado de ser riguroso en esto, pues mal me iría a mí señalando la paja en el ojo ajeno para no ver la viga en el propio. Los comentarios de los lectores (si llegare a haberlos) son bienvenidos, siempre y cuando sean en forma civilizada y constructiva, ojalá no llegue a cumplirse la ley de Godwin.
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Campana de Gauss Vital (tomado de Internet)

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