lunes, 21 de enero de 2013

Turismo en la Sierra Nevada: Todos son cagaplayas

¡Huy zona, que viva la naturalia!

En una novela que leí una vez el autor decía que no había diferencia entre el crimen organizado y los negociantes legítimos a la hora de acometer un proyecto. Si alguien o algo se los truncaba, regresaban al mismo negocio después de tiempo, con otra fachada y otra historia.

Sin duda este es el caso de la Sierra Nevada de Santa Marta y su explotación turística, al que numerosos y opacos inversionistas (no suelen dar la cara) quieren hincarle el diente. El año pasado fue un hotel de siete estrellas, ahora son unas cabañas ecológicas. El resultado es el mismo: ir metiéndose en la Sierra de poquitos.

Y los ecologistas (sobre todo los radicales) ya ganaron esta batalla: para la opinión pública, construir cualquier proyecto de explotación turística en la Sierra Nevada de Santa Marta equivaldría a un daño irreversible de ésta; por no mencionar el pecado imperdonable de pasar por encima de los derechos ancestrales de los nativos arhuacos.

Hoy en Altántico en Noticias, un vocero del proyecto Los Ciruelos hizo una muy interesante defensa del proyecto. Interesante, porque el temor que tienen la prensa e incluso la presidencia de los ecologistas es tan grande, que no hubo hasta ahora forma de que se pudiera escuchar la versión de quienes quieren construir e invertir. Y no es que tengan razón: de lo que aseveró el vocero, el proyecto pretende contrarrestar la innegable ausencia del estado en el lugar, ¿qué tal? Por otro lado, el vocero se tomó el gran trabajo de dejar en claro que la construcción del proyecto sería tan ecológica como la de un hormiguero, y que en ése sentido, los EcoHabs construidos en los años setentas no merecían semejante nombre.

En lo que sí tenía razón el vocero de Los Ciruelos es en el de señalar a los actuales turistas de la Sierra, depredadores del bosque seco tropical que sin duda algunos de ellos tratan de defender en las redes sociales. Sin ningún tipo de autoridad que los pueda poner en orden, simplemente hacen lo que se les da la gana sin que nadie se los impida. Lo risible es que el vocero dice que el proyecto de Los Ciruelos acabaría con esto. Que quede claro: ni los mochileros ávidos de maracachafa, ni los turistas de chancleta están en condiciones o tienen la intención de gastar plata en proyectos tipo Los Ciruelos.

En otras palabras, a la Sierra habría que impedir el ingreso de turistas, porque todos son cagaplayas.

miércoles, 16 de enero de 2013

El Gran Chelo de Castro sigue por sus fueros

Hace ya algún tiempo me aventuré a exigir que no se metieran con Chelo de Castro, sin duda el periodista deportivo más longevo que tiene el país. El tierrero fue grande y todavía cada vez que el Deportivo Pasto le gana al Junior o disputa título viene algún "cúyigan" a despacharse conmigo. Y yo me mantengo en mis trece. 

Sin duda don Chelo es un hombre de una época que ya nos es difícil entender; a los 92 años ya no va a comer cuento de nadie. Y eso que yo mismo discrepo muchísimo de algunos de los conceptos que él maneja. Por ejemplo, su defensa a ultranza del amateurismo en el deporte. Desde todo punto de vista es una posición indefendible: sería ridículo que desde los dueños de canales de televisión, los fabricantes de uniformes y calzado deportivo; y sí, hasta los periodistas deportivos se lucraran del espectáculo del deporte, excepto los deportistas.

Pero eso no invalida el humor y los aciertos con los que acomete diariamente su columna "Palestra Deportiva" en El Heraldo. La esencia barranquillera destila en cada letra que escribe en su vieja máquina de escribir cuando el hombre está inspirado. Y si no, juzguen Ustedes:

¡Et pa plú! Como diría el Gran Chelo.  

miércoles, 9 de enero de 2013

Si estás en Barranquilla y quieres…


Comer un almuerzo corriente: La Casa de Doris en la calle 45 No. 60-14. En términos de almuerzo corriente, ni siquiera el término “almuerzo ejecutivo” le hace justicia. Vale el doble de un ejecutivo, pero con él pueden fácilmente comer dos personas (Las porciones son así de generosas). Y es sabrosísimo.

Comer una pizza: Si tienes cierta edad y te gusta el sabor de la pizza como se estilaba en los años ochentas, Salvator’s es tu mejor opción. La receta se ha mantenido igual a lo largo de décadas y te ahorras el plan “dediparado” con el que quieren armar ahora la ida a comer pizza (que si es en horno de leña, que si te la vas a bajar con un vino, etc.)

Comer butifarras: en el norte de la ciudad hay dos sitios; uno en el Centro Comercial Villa Country, sobre la carrera 54 y en la esquina de la carrera 47 con calle 72, con el adicional de que ahí se consiguen butifarras de pollo.

Comer un cóctel de camarón: Zona Camarón en la carrera 53 No. 76 - 57.

Plan de rumba temática currambera: El Rancho Currambero, por supuesto. Ha sobrevivido a la fiebre característica que desgasta y consume a los negocios de su tipo y se volvió una tradición. Con música salsa, cumbias y fandangos, en un ambiente que recuerda la Barranquilla de la primera mitad del siglo XX. Ni un reguetón se asoma, y las picadas y los platos típicos del restaurante son deliciosos.

Moteliar: el Imperio Persa, en todo el centro de la ciudad. Si tienes carro, El Faro unos 200 mts antes de la Vía 40 sobre la calle 79.

Comer pollo: Si tienes cierta edad, y quieres probar el pollo que se comía en los años 70’s en toda Barranquilla, los asaderos que quedan en la esquina de la carrera 38 con calle 72.

Comer chicharrón de cerdo: Los Amigos de la 38.

Ir a teatro: El Teatro José Consuegra Higgins es un buen escenario, pero sin duda se está más a gusto cuando se va al Amira de la Rosa, aunque esté un poco descuidado y envejecido en estos días.

Centro Comercial: Sorry por el Buenavista, pero el Villa Country tiene mucho más swing.

Campana de Gauss Vital (tomado de Internet)

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